El capitalismo de vigilancia y las «soluciones» tecnológicas a la pandemia

Evgeny Morozov

En el documento que publicamos hace 3 meses «Distopias de alta tecnología» de la periodista y activista social Naomi Klein se hablava con profusión de las soluciones tecnológicas – solucionismo-a los problemas derivados de la pandemia. En el caso concreto se analizaba cómo comienza a gestarse un futuro dominado por la asociación de los estados con los gigantes tecnológicos y en el caso concreto de Google que en el Estado de Nueva York en EE.UU, está incluido en una comisión para reimaginar la realidad post-Covid.

«Las primeras prioridades de lo que estamos tratando de hacer», dijo Schmidt, ex CEO de Google, «se centran en telesalud, aprendizaje remoto y banda ancha… Necesitamos buscar soluciones que se puedan presentar ahora y acelerar la utilización de la tecnología para mejorar las cosas. Klein denuncia la Doctrina del Shock pandémico  , a la que llama el nuevo pacto del New Deal de las Pantallas, donde las empresas tecnológicas amenazan con destruir al sistema educativo y de salud y dirigirnos a una sociedad distópica donde los humanos seremos biopeligrosos pero las máquinas no.

Ahora ya lo estamos viviendo con la enorme dificultad de poder acceder al médico y las perspectivas de la educación sin profesores…. «robots tal vez«.

Este nuevo documento da más vueltas a cómo la pandemia nos anuncia un futuro obscuro de vigilancia tecno-totalitaria: El capitalismo de vigilancia y las «soluciones» tecnológicas a la pandemia.


EL ÚNICO OBJETIVO DE LAS GRANDES EMPRESAS TECNOLÓGICAS ES EL LUCRO

Evgeny Morozov, cientista político experto en nuevas tecnologías


En cuestión de semanas, el coronavirus cerró la economía global y colocó al capitalismo en cuidados intensivos. Muchos pensadores pronosticaron que la crisis nos traerá un sistema económico más humano; otros advirtieron que la pandemia anuncia un futuro más oscuro, con vigilancia tecno-totalitaria .

Las páginas de Orwell en “1984” quedan cortas para lo que está por venir . El capitalismo de hoy es más fuerte de lo que imaginamos los críticos.  

A sus cuantiosas dificultades está creando nuevas atajos para obtener mayores beneficios y nuevos medios para sostener su legitimidad. Al parecer la salvación del capitalismo será adjudicada a personas como Bill Gates y Elon Musk. Cuanto peor es su crisis, más fuertes son sus defensas: definitivamente por el camino que estamos siguiendo no terminaremos con el capitalismo.

Sin embargo, los críticos del capital tienen razón cuando describen la pandemia de la Covid-19 como la confirmación empírica de sus advertencias.  La epidemia ha mostrado “urbi et orbi” la bancarrota del dogma neoliberal. Todos hemos visto con dolor los terribles efectos de la privatización y la desregulación y, qué pasa cuando los hospitales funcionan con fines de lucro y la austeridad reduce los servicios públicos .

Pero el capitalismo no sobrevive sólo con el modelo neoliberal: este patrón simplemente desempeña el papel de un policía malo que repite, hasta el cansancio, la famosa sentencia de Margaret Thatcher: «no hay alternativa».

En este drama el policía bueno es la ideología del «solucionismo»; nacida en el Silicon Valley ahora forma parte del pensamiento dominante en nuestras élites gobernantes.

¿Que es el solucionismo?

En pocas palabras, el solucionismo sostiene que no sólo que “no hay alternativa” sino que lo hay que hacer es aplicar soluciones digitales al daño sufrido por el sistema. Los solucionistas proponen el uso de la tecnología para evitar la política; abogan por medidas «post-ideológicas» que mantengan girando las ruedas del capitalismo global.

Después de décadas de política neoliberal, el solucionismo se ha convertido en la respuesta a muchos de los problemas de la “política al uso”.

¿Por qué un gobierno debe invertir en la reconstrucción del sistema de transporte público, cuando, por ejemplo, se puede usar el Big Data para dar incentivos personalizados, de tal manera que no se produzcan excesos de viajes en las horas punta?

El arquitecto de uno de estos programas en Chicago hace unos años lo expresó con claridad : «Las soluciones del lado de la oferta [como] construir más líneas de tránsito … son bastante caras». En cambio, «lo que estamos haciendo es buscar que los datos puedan gestionar el lado de la demanda … ayudando a los residentes a elegir el mejor momento para viajar».

Las dos ideologías tienen una relación íntima. El neoliberalismo aspira a remodelar el mundo según planos que datan de la guerra fría: más competencia y menos solidaridad, más destrucción creativa y menos planificación gubernamental, más dependencia del mercado y menos bienestar.

La desaparición de la Unión Soviética facilitó esa tarea, pero el surgimiento de la tecnología digital inicialmente podría haber sido un nuevo obstáculo para el modelo neoliberal.

Las nuevas tecnologías , el Big Data  y la inteligencia artificial no favorecen de por sí al mercado. Al contrario pueden hacer más fácil imaginar un mundo post-neoliberal, donde la producción está automatizada y la tecnología sea la base de la asistencia sanitaria, de la educación universal y de otros servicios públicos : un mundo donde se comparta de manera igualitaria.

Aquí es precisamente donde interviene el solucionismo. Si el neoliberalismo es una ideología proactiva, el solucionismo es reactivo: desarma, deshabilita y descarta cualquier alternativa política.

El neoliberalismo reduce los presupuestos públicos; El solucionismo reduce las posibilidades del cambio político. El mandato solucionista es convencer al público que las tecnologías digitales pueden cambiar todo menos cambiar la institución clave de la vida moderna: el mercado.

En estos días, el mundo está cautivado por la tecnología solucionista, desde una aplicación polaca que requiere que los pacientes con coronavirus se tomen selfies regularmente para demostrar que están en  tu casa, hasta una app china con un código de colores, que rastrea quién puede salir de casa.

Los gobiernos han recurrido a empresas como Amazon y Palantir para la infraestructura y el modelado de datos, mientras que Google y Apple han unido sus fuerzas para crear soluciones de rastreo que «preservan la privacidad».

Y claro el siguiente paso es obvio ; una vez que los países entren en la fase de recuperación, la industria tecnológica prestará con gusto su experiencia tecnocrática a la “gobernanza” del sistema. Italia ya ha puesto a Vittorio Colao , ex CEO de Vodafone, a cargo de liderar el grupo de trabajo post- crisis.

Dos “solucionismo” .  

Los «solucionistas progresistas» creyeron que con aplicaciones que den una información oportuna, la gente se comportaría adecuadamente ante el riesgo epidémico.  Esta lógica facilitó la desastrosa respuesta inicial del Reino Unido a la pandemia. Los «solucionistas punitivos», propusieron usar la vasta infraestructura de vigilancia del capitalismo digital para frenar nuestras actividades diarias y castigar cualquier transgresión.

En el Reino Unido hemos pasado más de un mes debatiendo entre estas dos alternativas, pero lo que parece evidente es que hemos perdido el tiempo en este cuestión. Tal como van las cosas la crisis del Covid 19 afianzará las “herramientas solucionistas”. Esta será  la opción preferida para abordar los problemas existenciales del capitalismo; desde la desigualdad hasta el cambio climático.

Después de todo, es mucho más fácil desplegar una tecnología solucionista para influir en el comportamiento individual que hacer preguntas políticas difíciles sobre las causas profundas de estas crisis.

Las respuestas solucionistas al desastre tienen como propósito disminuir nuestra capacidad de reacción política, y sobretodo hacen que la gente no pueda imaginar un mundo sin los gigantes tecnológicos que dominan nuestra infraestructura social y política.

Parece que todos somos solucionistas ahora. Cuando nuestras vidas están en juego, las promesas abstractas de emancipación política son muy lejanas ante una oferta que nos dice que con determinada aplicación estaremos más seguros ante el virus.

¿Seremos solucionistas mañana?

El solucionismo y el neoliberalismo son resistentes no porque sus ideas sean buenas, sino porque su ideología ha transformado las instituciones y las mentes.

Lo peor está aún por venir: la pandemia sobrealimentará al Estado Solucionista – tal como lo hizo el 11 de septiembre en EEUU, que creó una excusa para llenar el vacío político con prácticas antidemocráticas. Esta vez la “solución “ será en nombre de la innovación en lugar de la seguridad .

Una de las funciones del modelo solucionista es desalentar a los creadores de software que trabajan para desarrollar formas alternativas de organización social.

Que el futuro pertenece a una sociedad pos-capitalista no es un hecho natural sino consecuencia la lucha política. De hecho, la llamadas “nuevas tecnologías” podrían ayudar a la creación de economías solidarias que no estén fundadas en el lucro. Pero, indefectiblemente el sistema mata estas iniciativas en la cuna, en la  etapa del prototipo.

Una política «post-solucionista» debería comenzar rompiendo el binario artificial de nuestros actuales horizontes políticos. No deberíamos preguntarnos qué es mejor ¿la socialdemocracia o el neoliberalismo?  Tal como lo han demostrado, al final, se parecen demasiado.

Me parece que la pregunta debería ser ¿qué instituciones necesitamos para aprovechar las nuevas formas de coordinación social e innovación que ofrecen las tecnologías digitales?

El debate sobre una sociedad post-pandemia es inexistente porque no hay una política post-solucionista a la vista. Ahora todo el debate gira entre privacidad y salud pública, por un lado, y a la necesidad de promover la innovación, por el otro.

¿Por qué no hay otras opciones? ¿No será porque hemos dejado que las plataformas digitales y los operadores de telecomunicaciones traten nuestro universo digital como su feudo privado?

El objetivo de las grandes empresas digitales son el lucro mediante la focalización y los micro-pagos. . Las plataformas digitales de hoy son sólo sitios del consumo individualizado, no de asistencia mutua y de solidaridad. No se construyen tecnologías digitales que aporten ideas a nivel macro para estimular el comportamiento colectivo

Aunque las plataformas digitales se podrían utilizar para fines no comerciales, los actuales medios electrónicos constituyen una base insuficiente para un orden político con actores distintos a lo de ser simples consumidores.

Si no exigimos y creamos plataformas digitales para una vida democrática, estaremos condenados durante décadas a la elección infeliz entre solucionismos «progresistas» o «punitivos».

La fiesta del solucionismo desatada por la Covid-19 revela la extrema dependencia de las “democracias realmente existentes” al poder privado y al ejercicio antidemocrático de las plataformas tecnológicas.

Entonces , nuestro orden del día  debería ser trazar un camino post-solucionista, uno que otorgue soberanía pública a las plataformas digitales.

De lo contrario, quejarse por la respuesta autoritaria al Covid-19 no sólo es patético sino también hipócrita: hay una variedad de tecno-autoritarismo en nuestro futuro, y la versión neoliberal va de la mano con el “solucionismo”

FUENTE: observatoriocrisis.com

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