NPL: la gran estafa económico-financiera-político-judicial, de los últimos años, cada vez más nauseabunda

Todo ello a la sombra de aquellas noticias que poco a poco se van publicando sobre la venta de inmuebles, que fueron expoliados a la ciudadanía, con relevantes descuentos. Deducciones que, en su momento, no se tuvieron en cuenta en la negociación y ante aquellos titulares registrales que los ocupaban desde hacía años, y que se habían sacrificado por ellos.

Toda esa gran estafa, no nos engañemos, perfectamente programada y planificada, tenía como destino final arrebatar a una parte de la sociedad su patrimonio vital: viviendas y locales comerciales que constituían el sustento de miles y miles de familias.

Una legislación torticeramente favorable siempre a los mismos ayudaba al fraude y al engaño. Tuvieron que venir las instituciones europeas a sacar los colores a los golfos autóctonos, y ni aún así. Somos el país del toreo, por lo que existe suficiente arte como para torear a María santísima, si hace falta.

Ya solo quedaba el último eslabón, la Justicia, y tendríamos montado el panegírico a la desvergüenza, al cinismo, a la desfachatez, al descaro, a la impudicia y la arbitrariedad.

Algún día se publicará, y no tardando mucho, la historia del museo de los horrores,modelado por las miles de resoluciones judiciales que se han dictado en los procedimientos de ejecución hipotecaria.

Como historias del más auténtico terror, al estilo Edgar Allan Poe, descubriremos como los Titulares de los órganos judiciales han admitido a trámite decenas de miles de ejecuciones de contratos de adhesión, basadas en el vencimiento anticipado contemplado en el apartado 2 del artículo 693 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, para cuya aplicación es indubitadamente necesario exista un acuerdo o convenio, expreso y fehaciente, entre las partes del contrato. De espanto.

No menos horroroso, al estilo Stephen King, resulta comprobar cómo los Titulares de esos órganos judiciales aun conociendo que el Título ejecutado ha sido titulizado prosiguen con el procedimiento como si nada, sabiendo de antemano que la parte ejecutante no goza de legitimidad para instar tal ejecución. Eso a ellos les da igual, se aferran de una forma ignominiosa, y absolutamente arbitraria, al artículo 30 del Real Decreto 716/2009, de 24 de abril, considerando torticeramente a la entidad financiera como entidad emisora cuando –en realidad-en las escrituras de constitución de dichos Fondos de titulización a dicha entidad se la denomina `cedente ́ y al Fondo `entidad emisora ́. Con solo leer el glosario de dichos fondos saldrían de dudas, pero entonces tendrían que disponer de forma precisa y congruente dando la razón a la parte ejecutada. Parodiando la popular canción, “antes muertos que fallando en contra de las entidades financieras”. Pavoroso.

Y qué decir de la negativa de determinados órganos judiciales, como –por ejemplo-el JPI nº 32 y 31 de Madrid, de cumplir con el mandato que da la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 26 de enero de 2017 (Asunto C-421/14), “…, en caso de que existan una o varias cláusulas contractuales cuyo eventual carácter abusivo no ha sido aún examinado en un anterior control judicial del contrato controvertido concluido con la adopción de una resolución con fuerza de cosa juzgada, la Directiva 93/13 debe interpretarse en el sentido de que el juez nacional, ante el cual el consumidor ha formulado, cumpliendo lo exigido por la norma, un incidente de oposición, está obligado a apreciar, a instancia de las partes o de oficio, cuando disponga de los elementos de hecho y de Derecho necesarios para ello, el eventual carácter abusivo de esas cláusulas”, al amparo del artículo4 bis.1 de la Ley Orgánica 6/1985, de 01 de julio, del Poder Judicial, “Los Jueces y Tribunales aplicarán el Derecho de la Unión Europea de conformidad con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea”, bajo alegatos espurios de extemporaneidad, efecto de cosa juzgada, y zarandajas de semejante pelaje. Da auténtico pánico comprobar de lo que pueden ser capaces dichos funcionarios públicos para no fastidiar el saqueo a la ciudadanía que están ejerciendo desde hace años las entidades financieras. Tan fervoroso e incondicional seguidismo al patrón establecido, por determinados Poderes, da más miedo que las hordas de zombis que nos rodean.

Si a todo esto le añadimos la complacencia con todo tipo de estafas legales y procesales que arguye la parte actora –de todo sino y pelaje-en los procedimientos de ejecución, aderezados con algunas licencias osadas y atrevidas de cosecha propia de los mismos órganos judiciales –obligar a consignar depósitos donde existe unificación de criterio para que no se solicite, retorcer la ley para evitar determinados recursos como el de apelación ante el archivo del procedimiento, ver extemporaneidad y preclusión por todos lados, etc-que lo que hace es vulnerar muy gravemente nuestra Constitución; sí, esa Carta Magna con la que se llenan algunos la boca pero qué, sin embargo, la están pisoteando continuamente en detrimento del ciudadano y consumidor, pateando que todos los españoles somos iguales ante la ley (art. 14 CE), legalidad que está cotidianamente conculcando–por ejemplo-el Juzgado de primera instancia nº 32 de Madrid sin que los responsables del Consejo General del Poder Judicial intervengan ante las arbitrarias actuaciones de los dos responsables de dicho órgano judicial. Y son ya unas cuantas, y se harán públicas, tanto aquí como a nivel internacional para baldón,desdoro y desprestigio de todos aquellos que se les llena la boca con lo avanzada de nuestra democracia y la separación de poderes de la que disfrutamos en este país … ¡ya!, y somos felices y comemos perdices.Todos hemos leído cuentos más reales que ésta imaginativa ficción.

Y si todo esto fuera poco, nos ha llegado una completa amalgama de buitres y carroñeros, foráneos y patrios, que han visto como el Sistema español, putrefacto, se ha convertido en una enorme cloaca en la que hacer pingües beneficios apostando contra la ciudadanía. Comprando inmuebles con aquellas rebajas o quitas que las entidades financieras negaron a sus clientes.Echando a sus moradores con todo tipo de artimañas y malas artesque el Estado español les permite. Y nos preguntamos, ¿Cómo han recalado con tanta fuerza en España y, sin embargo, no hacen tal cantidad de pingües beneficios en otros países de nuestro entorno?, ¿será que nos hemos convertido en un estado lumpen dentro de nuestro entorno internacional?, ¿o es que la corrupción imperante en este país, a todos los niveles, es muy superior a otros que nos rodean?. Sea lo que sea, esto se ha convertido, desde hace años, en la ley de la selva.

Esa ley de la selva nos está imponiendo –al ciudadano más desprotegido y débil-la tiranía de los más fuertes. Pero estos todavía no se han percatado que pasarse de la raya, de forma grosera e insolente, puede llevar contra las cuerdas a una parte de la sociedad qué, llegado el caso, no tienen nada que perder, lo han perdido todo o casi todo y aquí puede estar el nudo gordiano de la ocupación. Las familias, con niños y ancianos a su cargo, no se van a quedar en la puñetera calle viendo como los desaprensivos de turno hacen grandes negocios con sus viviendas, y se verán obligados a actuar cortando ese nudo gordiano, resolviendo tajantemente y sin contemplaciones el problema. Y los bancos y el buitrerio de turno lo saben, ¡claro que lo saben!, solamente hay ver la cantidad de artículos y programas de televisión que tratan el tema de la ocupación, ¿creen ustedes que esos siervos de la comunicación, vasallos del poder económico-financiero, están velando por el pisito de la abuela?, ¡no hombre, no, les importa una mierda ese y otras muchas viviendas!, lo que están ahí es defendiendo a la carroña que tiene cientos y miles de pisos vacíos a la espera de hacer un pingüe negocio y dictan directrices a los medios para que hagan campaña contra la ocupación, a la que temen más que a un nublado. Pero no engañan a nadie, y en este mundo se suele decir que `a cada cerdo le llega su san Martín .

Máxime, cuando el `establishment ́ permite de continuo que las entidades financieras, una vez adjudicatarias de los inmuebles ejecutados, se deshagan de los mismos vendiendo ese parque inmobiliario a terceros sin esperar que los procedimientos terminen definitivamente … ¿y si ese procedimiento, y otros, acaban con el sobreseimiento y la retroacción de actuaciones, entre ellas la subasta … quién devolverá la vivienda a la unidad familiar ejecutada?, ya la habrá perdido de forma definitiva. Ante estas situaciones, ¿podríamos afirmar que las entidades financieras han cometido un delito de alzamiento de bienes, o no?. Y la respuesta a éste tema tiene una cuestión muy peliaguda por resolver, que conlleva una duda más que razonable para las partes demandadas en los procedimientos de ejecución: para evitar ese grave problema que pudiera presentarse, en este párrafo denunciado, ¿los juzgados pudieran dictar resoluciones arbitrarias, incluso llegando a la prevaricación, con tal de evitar tanpeligrosa, delicada, funesta y desastrosa situación?. La respuesta, que cada uno dé la suya.




Los secretos del dinero: el gran desconocido

*Texto y audio de la conferencia, ‘Los secretos del dinero: el gran desconocido’, en el marco de las jornadas de título “Resistencias“, organizadas por el Aula Popular García Rúa de Gijón.


Texto de la Conferencia

Primera parte. No entendemos las fuerzas que mueven el mundo en el que vivimos

Como ven, el título de la charla es ‘Los secretos del dinero: el gran desconocido’. Supongo que, algunos de ustedes, al leerlo, pensarían algo parecido a ésto: ¿qué secretos nos va a desvelar este en un tema tan trillado en el que está inventada hasta la sopa de ajo? Pues quizás, pensarían algunos, nos soltará otro rollo sobre el bitcoin, el futuro del dinero digital y la desaparición del efectivo. O sobre la revolución de la banca en la nube o las novísimas aplicaciones de pagos de Google y todos los avances en la tecnología monetaria que llenan las páginas bien pagadas de los periódicos y los anuncios de las teles. O quizás, pensarán otros, se trate de una descripción, llena de curiosidades, sobre la tortuosa historia del dinero y los soportes monetarios. Ya saben, la sal y el ganado, que funcionaron como dinero durante muchas épocas y son el origen de los términos salarios y pecuniario; o la historia de los metales preciosos y las novelescas fiebres del oro y la plata; o el papel de la letra de cambio en el desarrollo del comercio y de las ferias medievales; o de los múltiples soportes de los registros de deudas y de la lucha feroz de los gobiernos en todas las épocas por aumentar la recaudación de impuestos. O quizás, piensen otros, nos hablará sobre los grandes cracks financieros y los pánicos bursátiles: desde la burbuja del tulipán en Holanda hasta los grandes cataclismos modernos como el jueves negro de 1929, la burbuja de las .com del año 2000 o la quiebra de Lehmann Brothers en 2008, que dio origen a la crisis actual.

Me temo que si es así, les voy a defraudar. Tampoco les contaré trepidantes relatos de grandes golpes y atracos que, por cierto, han pasado a mejor vida. Ahora los cacos son hackers delante de pantallas de ordenador y no osados butroneros armados de picos y taladros. Ni tampoco, por último, voy a hacer de gurú financiero revelándoles los secretos de los mejores productos de inversión para que se forren optimizando sus ahorrillos. Siento decepcionarles ya que nada de todo lo anterior, quizás sólo tangencialmente, será objeto de discusión o desarrollo por mi parte. Es mejor avisar así si alguien se hacía otra idea puede abandonar la sala y se ahorra la desilusión.

Bien, y si descartamos todo lo anterior, ¿qué queda por decir sobre el dinero?

Pues, en mi opinión, queda lo más importante y desconocido. Pero permítanme que, abusando de su paciencia, mantenga por ahora el suspense sobre el núcleo del asunto.

Estamos sin duda ante el elemento material más importante de la vida social. Creo que nadie discutiría que el dinero funciona, podríamos decir, como el flujo sanguíneo de la vida económica en nuestra sociedad. Como dice, muy poéticamente, un señor llamado Carlos Marx: “El dinero, en cuanto posee la propiedad de comprarlo todo, en cuanto posee la propiedad de apropiarse de todos los objetos es, pues, el objeto por excelencia. El dinero es el alcahuete entre la necesidad y el objeto, entre la vida y los medios de vida del hombre”.

Y sin embargo un halo de misterio y de falsedades cubre las cuestiones claves relacionadas con el ‘objeto por excelencia’: ¿Qué es realmente el dinero? ¿Quién y para qué lo crea? ¿Qué funciones desempeña en la sala de máquinas del sistema capitalista? ¿Qué relación hay entre la fábrica de dinero y el mastodóntico crecimiento de la deuda y las crisis económicas en las últimas décadas? Estos interrogantes les darán una pista de por dónde van los tiros de lo que quiero contarles.

No sé qué pensarán ustedes, pero, por mi experiencia, me atrevería a asegurar que si hiciéramos una encuesta en esta sala las respuestas a las preguntas anteriores serían de lo más variopintas y, probablemente, bastante desencaminadas. No es mi intención llamarles ignorantes, no se ofendan. Pero sí quiero destacar un hecho enormemente llamativo: el elemento más importante de la vida social es, al mismo tiempo, como indica el título de la charla, el gran desconocido. Indaguemos pues, si les parece, brevemente en las razones de este misterio. ¿A qué se debe la colosal ignorancia del público respecto del ‘objeto por excelencia’? La economista Ann Pettifor, autora del texto, La producción de dinero, corrobora la sorprendente realidad: “Una de las constataciones más impactantes de la última fase de la evolución del capitalismo es la total incomprensión de la naturaleza del dinero en nuestras sociedades”. Según una encuesta promovida por una organización británica en pos del dinero “honesto”, el 77% de los ciudadanos cree que el dinero que tienen en el banco es legalmente suyo y no del banco, alrededor del 61% sostiene la idea de que los bancos son simples intermediarios que canalizan el ahorro hacia la inversión y una proporción similar cree que el dinero lo crea el Estado o un banco central público –la poderosa metáfora de la impresora de billetes-. Los resultados anteriores indican que no tenemos ni la más remota idea -creo que la encuesta en España daría un resultado todavía más contundente que en la más culta Inglaterra- de cómo funcionan realmente el dinero y las instituciones financieras que centralizan todo el circuito de pagos, intercambios y préstamos del que depende nuestra vida cotidiana. Tengamos en cuenta que nada menos que el 96% de la población tiene algún producto bancario. Así pues, podríamos afirmar que no entendemos las fuerzas que mueven el mundo en el que vivimos. Y si alguien dijera, queriendo rebajar la importancia de esa enorme laguna en el conocimiento común, que no se necesita tampoco saber de ingeniería para comprarse un coche de alta gama y disfrutar de sus extraordinarias prestaciones, le rebatiría con un argumento creo que bastante contundente: claro que no, pero resulta que la fábrica de dinero es la base de la vida social, no un bien de consumo cualquiera por relevante que sea. No sólo eso, si uno no entiende la fábrica de dinero no entenderá nada del mundo que le rodea, no sabrá por qué hay crisis o por qué puede perder su trabajo, sus ahorros, su vivienda, su pensión y todo lo que afecta a su nivel de vida cotidiano. Así que es evidente que no se trata de un bien ‘como los demás’ y que a todos nos convendría un mayor conocimiento sobre el ‘objeto por excelencia’ ¿no les parece? Quizás así evitemos que la gente se crea de nuevo bobadas como aquello de que ‘las casas siempre suben’, que ‘alquilar es tirar el dinero’  o que ‘España va bien’ y que las crisis son cosas del pasado. Así nos fue al pelo, verdad. Por mi parte, suscribo la hipótesis que avanza Pettifor acerca de tan sorprendente fenómeno: “esta incomprensión del papel del dinero en la vida social se deriva de los  esfuerzos deliberados del sector financiero para oscurecer sus actividades con el objetivo de mantener su omnipotencia”. Así que, como ven ustedes, con los bancos hemos topado, esos angelitos.

Pero hay otros culpables incluso más visibles. No hay que ser tan conspiranoicos. Algo de culpa tendrá también en esta fenomenal maniobra de ocultación la doctrina oficial sobre el dinero. Yo la llamo la música celestial, ya saben, algo muy elegante y aparente pero completamente vacío de contenido real. Quizás no sea pues mala idea comenzar haciendo un repaso de las mentiras de la música celestial de la ortodoxia económica, omnipresente en todas las tribunas mediáticas y facultades de economía desde las que se bombardea con la ideología dominante a la desvalida ciudadanía.

Alfredo APILÁNEZ, en un momento de la Conferencia en Gijón, su pueblo natal

Segunda parte: Vamos pues a contar mentiras.

Aprovecho para hacerles un ruego: si algún hijo, familiar o amigo suyo desea estudiar economía, por favor, traten de quitárselo de la cabeza. No aprenderá nada de cómo funciona realmente el capitalismo ni de la fábrica de dinero y si mucha pseudociencia legitimadora del sistema, aparte de recibir orientación profesional hacia ocupaciones digamos que muy poco honorables. Así que si tienen cariño verdadero por sus seres queridos y quieren que sean personas de bien, hagan todo lo posible para desviarles de ese camino. Trataré de convencerles de ello a continuación, no me voy más por las ramas, les ruego que me disculpen de nuevo.

No hay dinero. No hay suficiente dinero. ¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase en boca de supuestos expertos, políticos y tertulianos? No hay dinero para pagar pensiones dignas, para gastar en sanidad, educación o para mejorar los sueldos de los funcionarios.  ¿Y por qué no hay dinero? Pues porque el Estado no puede vivir por encima de sus posibilidades, nos dicen. Porque si el estado gasta más de lo que ingresa tiene que endeudarse, subirán los tipos de interés y, además de perjudicar la financiación del resto de agentes económicos, esos intereses tendrá que sacarlos de algún sitio. ¿Y de dónde saca el estado despilfarrador el dinero para pagar los intereses de la deuda? Pues sí, lo han adivinado, de los impuestos, es decir de los bolsillos de los sufridos ciudadanos y los maltratados emprendedores. Así que hay que apretarse el cinturón. Igual que hace una familia. Los economistas de la música celestial lo llaman efecto expulsión y suena muy razonable y riguroso, ¿no les parece? Hay que impedir pues a toda costa que el estado despilfarrador se entrometa en la economía de libre mercado y dejar a la maravillosa empresa privada que haga lo que sabe hacer mucho mejor que esos burócratas holgazanes.

Ellos, los de la música celestial, lo llaman políticas de austeridad y consolidación fiscal, que suena muy bien, a todos nos gusta presumir de austeros y de ahorradores. El antropólogo David Graeber resume el fundamento real de las políticas neoliberales -ya saben los recortes, las privatizaciones y todo eso-: “Es esta concepción la que nos permite continuar hablando sobre el dinero como si fuera un recurso limitado, como la bauxita o el petróleo, para decir simplemente ‘no hay suficiente dinero’ para financiar programas sociales y para hablar de la inmoralidad de la deuda gubernamental o del gasto público”.

Sigamos un poco, espero no aburrirles demasiado, con la cantinela de la música celestial. Quedamos en que no había dinero porque el dinero es como el oro, algo limitado y hay que utilizarlo con mucha moderación. Así pues, si no hay suficiente dinero y el estado no lo puede fabricar, ¿de dónde sale pues el dinero? Pues muy sencillo: lo crea el banco central, la impresora de billetes que todo el mundo ha visto en algún documental o sino se la imagina. Pero, ojo, hay que tener mucho cuidado también con esta mágica herramienta. Si se imprime demasiado -para dárselo por ejemplo al gobierno derrochador que quiere subir el sueldo a los funcionarios o la pensión a los jubilados para ganar un puñado de votos- entonces los flujos económicos se pueden desbordar como los ríos inundados y ocurrirá uno de los grandes males que nos perjudican y empobrecen a todos, que subirán los precios, o, como dicen los cracks de la música celestial, que aparece la inflación. Y ese es el peor de los males posibles. Es como las siete plagas bíblicas o el cuarto jinete del apocalipsis. Un sumo sacerdote de la religión de la música celestial, muy amigo de Pinochet y de otros honorables gobernantes, llamado Milton Friedman, lo dice muy clarito: “La inflación es una enfermedad, una peligrosa y a veces fatal enfermedad que, si no es controlada a tiempo, puede destrozar una sociedad” ¡Cuánto dramatismo verdad! ¿Y, se preguntarán ustedes, por qué la inflación es el mal más terrible? ¿No parecen mucho peores el paro, la miseria o la brutal desigualdad que padecemos?

Pues porque si suben los precios y hay inflación, sigue sonando la música celestial, entonces todos somos más pobres porque nuestro dinero vale menos y podremos comprar menos cosas con él. Y las empresas también venderán menos porque los precios serán más altos y despedirán a los trabajadores y habrá más desempleo. Y a los bancos, esos angelitos, tampoco les gusta nada la inflación porque las deudas pierden valor y el dinero que les devuelven vale menos que el que prestaron. Así que la inflación es muy perjudicial para todos y hay que evitarla a toda costa. Por eso los bancos centrales, que velan por la salud del sistema financiero y de toda la economía, tienen como principal objetivo evitar a toda costa que esa maldición caiga sobre la sociedad. Y por eso es muy importante que sean independientes de los gobiernos, para tenerlos bien controlados y que no gasten más de la cuenta, como hacen los gobiernos populistas o bolivarianos. Esto es lo que entiende por política económica la música celestial. Quizás les suene: se llama neoliberalismo y lleva en el poder unos cuarenta años.

Pero una cosa, ¿no les dije qué les iba a contar los secretos del dinero y para qué servía en realidad ese gran desconocido? Tienen razón, pero recuerden que también les pedí un poquito de paciencia que espero todavía les quede.

Pues bien, seguimos un poco más con la música celestial, no mucho, les prometo que no les cansaré demasiado. En esta Arcadia feliz del libre mercado, ¿qué pinta en realidad el dinero y cuáles son sus funciones en el sistema económico? Pues como ven la verdad es que poquita cosa. Sólo hay que vigilar escrupulosamente que no haya demasiado y así todo funcionará como la seda. El dinero, bien administrado, es un elemento externo -exógeno, dicen los de la música celestial- al circuito económico, que sólo sirve para facilitarnos las cosas y evitar que andemos todavía cambiando abalorios como los hombres primitivos hacían con el trueque. Fíjense si no en lo que decía John Stuart Mill, uno de los sabios pontífices de la música celestial: “En resumen, no puede haber una cosa intrínsecamente más insignificante en la economía de la sociedad que el dinero: un artilugio para ahorrar tiempo y trabajo. Es una máquina para hacer rápida y cómodamente lo que se haría, aunque de manera menos rápida y cómoda, sin ella”. Perfecto, ¿nos ha quedado claro a todos, verdad? ¡El dinero es algo insignificante!

¿Qué más nos dicen las teorías oficiales sobre el dinero? Abramos cualquier manual de teoría económica (la llaman, pomposamente, microeconomía, como si fuera un microscopio que muestra los átomos de la vida económica). A los economistas de la música celestial les gusta mucho compararse con las ciencias duras, con la física y la matemática. ¿Qué nos dice pues del dinero un tocho de esos con los que se lava el cerebro a los pobres estudiantes? Pues fíjense ustedes, inicialmente ni aparece. Todo el bloque central de la disciplina se basa en el estudio de los mercados, los precios, la oferta y la demanda, los equilibrios, etc. un rollo horroroso, se lo aseguro. Y del dinero ni rastro. Tampoco del beneficio, por cierto, el origen del beneficio empresarial también es una patata caliente para la música celestial. Así que se borra de un plumazo y santas pascuas. Asunto resuelto. Ya hacia el final del tocho, allá por la página 500 o así, en la sección de política monetaria, se dignan mostrarnos algunas referencias al origen y las funciones del dinero. Se asombrarían de la profundidad científica de tales exposiciones. Describen el dinero como un lubricante cuya única función es engrasar la maquinaria de los pagos y los intercambios. El dinero como herramienta de mejora del trueque de los hombres primitivos, para facilitar el comercio y satisfacer necesidades. El dinero como cualquier otra mercancía, con su oferta y su demanda. También les gusta mucho compararlo con un velo que oculta las variables fundamentales de la economía. Y ya está. A otra cosa mariposa. Miren, por ejemplo, lo que decía sobre el poderoso caballero otro mandamás de la música celestial, Alfred Marshall, cuyo manual sigue siendo la base del catecismo de la teología económica: “Puede, pues, compararse el dinero al aceite necesario para que una máquina funcione fácilmente. Una máquina no puede funcionar a menos que se engrase, de lo que alguien ingenuamente quizás pudiera inferir que cuanto más aceite se ponga mejor funcionará, pero, en realidad, si se pone más aceite del necesario la máquina quedará obstruida”. ¿Fantástica descripción verdad? Mejor no poner demasiado aceite, como cuando el estado gasta demasiado o al banco central se le calienta la impresora de billetes y dejar que el maravilloso engranaje de la economía de mercado, funcione sin impedimentos. Todo muy apropiado además para explicar el surgimiento del capitalismo, del comercio y la división del trabajo como una evolución natural del desarrollo de las funciones económicas básicas de la especie, a saber, la estación de llegada de la evolución social de la humanidad en el mejor de los mundos posibles.

Para que vean la imagen que tienen los economistas oficiales del vil metal les explico el experimento que proponía el señor Friedman, alias ‘helicóptero Milton’, como ilustración de las nefastas consecuencias de caer en la tentación de activar la “impresora de billetes” y lanzar demasiado dinero a la circulación: “imagínate que una mañana te despierta el sonido de un helicóptero que sobrevuela tu barrio. Te asomas a la ventana y ves que de él están arrojando paquetes que caen frente a cada una de las casas de tu calle. En cada paquete hay 10.000 dólares en billetes nuevos, un regalo de tu gobierno. ¿Qué harías?” ¿Qué harían ustedes? Mientras se lo piensan sigo con la fábula de la música celestial un poquito más, les prometo que luego les cuento la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, bueno o casi toda. Pero ya se sabe que la verdad brilla más sobre el fondo oscuro de las mentiras y manipulaciones.

En este punto aparece un ligero problemilla, una china en el zapato para la música celestial. Si el dinero es algo insignificante, ¿Qué pasa entonces con la deuda? ¿Sólo es mala la pública, generada por el estado derrochador, y no la privada? ¿No hemos oído todos que la deuda privada ha causado la reciente crisis con todas las terribles consecuencias que aún padecemos? ¿Les suena verdad? Porque resulta que la deuda de los emprendedores y las familias ha crecido de una forma estratosférica. ¿Tiene eso algo que ver con el dinero y su modo de producción en eso que algunos radicales-que no son economistas de la música celestial- llaman aún capitalismo? ¿No se trata de un grave problema? Quizás ya hayan adivinado la respuesta. No, en absoluto, la deuda privada no es ningún problema para la música celestial y además no tiene nada que ver con el dinero. ¿Qué les parece? Piensen, si no me creen, en lo siguiente: ¿algún economista serio alertó del enorme peligro de las montañas de deuda que había en la economía mundial antes del crack de 2007? ¿Adivinan la respuesta? Pues sí, creo que lo han adivinado también. Ninguno. ¿Y saben por qué? Porque la deuda para ellos no tiene importancia. Sí, han oído bien. Igual que el dinero, bien administrado, es algo insignificante, la deuda privada para la música celestial no tiene relevancia alguna. ¿Y por qué las colosales montañas de deuda sobre las que estamos instalados no tienen la más mínima importancia para estos lumbreras? Verán que explicación más sencilla nos dan: porque la deuda sólo refleja el ahorro de la gente canalizado hacia la inversión de los benditos emprendedores. No es dinero nuevo ni se añade nada a los circuitos económicos que no estuviera antes en ellos, por tanto no provoca la pesadilla de la inflación ni desequilibrio alguno sobre la economía. Es sólo una especie de trasvase, como los vasos comunicantes. ¿Y quién canaliza el sacrosanto ahorro hacia la inversión? Sí, lo han adivinado: los serviciales bancos. Esa es la función que les asignan los sesudos manuales de la música celestial: los bancos son sólo intermediarios financieros, así los llaman a los angelitos. Este es el círculo virtuoso de una economía sana de mercado que proporciona, insisto, si no se entromete el estado derrochador, prosperidad y bienestar para todos. Por eso los doctores de la música celestial, atiborrados de premios Nobel, no se enteraron de la crisis, porque a ellos les parecía que todo iba sobre ruedas y la enorme explosión de deuda y especulación financiera que precedió al colapso de 2007 les traía sin cuidado. Como dice el economista Steve Keen, uno de los que no se creen toda esta sarta de monsergas -y por eso precisamente, sí que anticipó el tremendo batacazo de 2008-: “si estás creando un modelo económico sin dinero ni deuda privada, será formal y matemáticamente grandioso, pero no estás modelizando el capitalismo”. Hasta la reina de Inglaterra se mosqueó bastante al parecer un día que la llevaron de visita a la London School of Economics, una honorabilísima institución, donde trabajan algunos de los más brillantes economistas de la música celestial, y se atrevió a preguntar -es muy gracioso porque el marrón le cayó al actual responsable de economía de Ciudadanos, un tal Garicano– por qué no habían visto, ellos, tan sabios y estudiados, avecinarse la hecatombe. No les cuento lo que contestó Garicano para no ofender su inteligencia. Pero les aseguro que no dijo la verdad a la soberana indiscreta: claro que la vieron venir, la crisis esta brutal me refiero, pero había que ocultar las sombrías señales que la anunciaban. Porque como dijo un ladino exministro de la piel de toro, un tal Sebastián: ¿a ver quién es el guapo que apaga la música en mitad del guateque?

No les torturo más con la música celestial que creo que ya nos chirría un poco a todos. Quédense finalmente con esto: a la doctrina oficial no le interesa el dinero ni la deuda privada ni el origen del beneficio empresarial. Y se quedan tan anchos. Por tanto, con estos fantásticos educadores económicos, no es en absoluto de extrañar la ignorancia supina de la ciudadanía acerca de las cuestiones monetarias y todo lo relacionado con el ‘objeto por excelencia’.

Tercera parte: llegó la hora de decir la verdad

Dejemos pues de contar mentiras y hablemos del capitalismo realmente existente y de la función real que tiene el dinero en ese engranaje. Hablemos pues de las crisis, las desigualdades crecientes, el desempleo crónico, la precariedad laboral y del muy relevante papel que la fábrica de dinero moderna tiene en todas estas cuestiones, ¿les parece?

¿Por dónde empezamos pues a arrojar un poco de luz en la oscuridad reinante sobre el fenómeno monetario? Quizás sea buena idea partir de una sombría constatación: nunca antes en la historia ha sido mayor la brecha entre, por un lado, la capacidad de producir bienes y servicios para proporcionar un nivel de vida digno a todos los seres humanos con la tecnología y los recursos existentes y, por otro, los brutales niveles de desigualdad y de miseria que padecemos. Actualmente hay recursos sobrados para satisfacer las necesidades, básicas y no tanto, de toda la población mundial respetando los machacados equilibrios ecológicos con un consumo sostenible de recursos naturales. Keynes, un economista muy famoso e influyente, bastante crítico con la música celestial, decía que en el año 2030 trabajaríamos quince horas a la semana debido al aumento de la productividad del trabajo y al extraordinario desarrollo científico y tecnológico y que viviríamos en un paraíso de abundancia en el que los rentistas y la especulación financiera habrían pasado a mejor vida. ¡Qué dotes proféticas verdad! Más bien ha ocurrido justo lo contrario de lo que pronosticaba el refinado gentleman británico. La cuestión fundamental que voy a tratar de esbozar sería pues la siguiente: ¿qué papel tiene el dinero, o mejor, su modo de producción y circulación, en esta aguda asimetría entre las capacidades que podría tener el sistema económico, adecuadamente organizado para servir las necesidades de las personas, y la concreción real de esas capacidades en el capitalismo? O dicho de una forma más brutal y directa: ¿por qué el dinero es un elemento, el más relevante de la actual organización social, que sirve de herramienta de poder al servicio del interés privado? Quizás ahí radique, como decía Pettifor, el principal motivo por el que es también el gran desconocido.

Verdad número 1: El dinero es la raíz del poder social al servicio del interés privado, no un mero lubricante de los intercambios como predica la música celestial.

¿Qué es y cómo se crea entonces realmente el dinero? Claro que hay suficiente dinero, de hecho hay mucho más del necesario, al contrario de lo que dice la música celestial. El problema no es la cantidad sino la manera de fabricarlo, para qué se utiliza y cómo se distribuye a través del circuito económico: quién y con qué objetivos controla la fábrica de dinero. ¿Quién lo crea y para qué lo crea? He aquí la raíz del poder social. El dinero, como casi todo en el capitalismo, está privatizado y se genera al servicio del interés privado. Esa es la cuestión clave, que la fábrica de dinero –algo de uso público, universal, de lo que nadie puede prescindir- es privada. Si no empezamos por ahí no entendemos nada sobre el papel esencial del poderoso caballero en nuestra sociedad. Por eso la doctrina oficial de la música celestial ni siquiera menciona este aspecto crucial. Por eso Marx la llamaba economía vulgar, porque no era una ciencia sino pura ideología justificadora del capitalismo. Uno de los, por desgracia escasos, economistas honestos, Michel Aglietta, explica el punto clave sobre la función real del dinero en nuestra sociedad. Fíjense qué lenguaje más diferente al que estábamos habituados en los manipuladores voceros de la música celestial: “Si los salarios crean división social, determinando el poder de una clase social sobre otra, ese poder es el poder del dinero. Para ser más precisos, es el poder de aquellos que detentan la prerrogativa de crear dinero, con el fin de transformarlo en un medio de financiación de la producción, sobre aquellos cuyo único acceso al dinero es la venta de su capacidad de trabajo” Así pues el dinero es poder, esta es la verdad, poder de los que lo crean sobre los que lo consiguen únicamente ganándose el pan con el sudor de su frente. Si el dinero fuera sólo un lubricante de los intercambios, como reza la música celestial, el capitalismo no existiría, así de sencillo.

Porque de eso va el capitalismo, de convertir el dinero en capital para generar más dinero a través de la explotación del trabajo humano. Y de eso van también las políticas de austeridad neoliberales -ya saben, lo de apretarse el cinturón y no vivir por encima de nuestras posibilidades-. Va de extraer riqueza de la sociedad -de los trabajadores por supuesto, de quién si no- con la excusa de que el dinero es escaso y todas esas bobadas de la música celestial. Y para ello la herramienta fundamental, no la única, ojo, pero sí una pieza imprescindible, es el control absoluto de la fábrica de dinero para ponerla al servicio del interés privado. Como dice Evans, otro economista honesto: “El dinero se convierte en capital cuando es avanzado con el objetivo de obtener un beneficio. La función del dinero como medida del beneficio es uno de los aspectos cruciales de una economía capitalista”. Así pues, todas las preguntas anteriores sobre qué es el dinero, cómo se crea y para qué sirve se pueden, como ven, fusionar en una sola respuesta: el dinero es la herramienta a través de la cual se ejerce el poder social en una sociedad capitalista, una sociedad dividida en clases con intereses irreconciliables.

Pues sí, como ven, nos vamos a poner radicales y antisistema, para que los economistas ortodoxos de la música celestial y los que se crean a pies juntillas la basura de las tertulias de la sexta puedan abandonar escandalizados la sala. ¿Alguien, que no sea un economista vulgar, puede dudar del conflicto objetivo entre los que viven de su salario y los que desean exprimirlo al máximo para agrandar su beneficio? Pues aquí es donde entra la fábrica de dinero al servicio del interés privado. Pero este es sólo el principio de la historia. Tengan un poco de paciencia que ahora viene lo más excitante.

Verdad número 2: La banca produce el dinero de la nada, del puro aire y es la planificadora de la actividad económica hacia las burbujas de activos y no hacia la economía productiva.

Muy bien, perfecto, dirán ustedes. Todo esto suena muy sonoro y radical pero hasta aquí no hemos avanzado mucho sobre lo que nos prometió, que nos iba a desvelar los secretos del dinero y sus funciones en la economía actual. Pues sí, tienen toda la razón, así que vamos a escarbar un poco más en tan neurálgico asunto. ¿Cómo se fabrica el dinero para que cumpla con ese fin de propulsar la ganancia del capital? No precisamente por el Estado ni por el banco central con su impresora de billetes, esas son las mentiras de la ortodoxia que por desgracia cree la mayor parte de la gente. El dinero lo crean los bancos en forma de deuda. El dinero es el gran negocio de la banca privada que genera con intereses el 97% del que circula. Sí, han oído bien: el 97%. Por tanto, el dinero nace como deuda generado por los bancos cuando conceden préstamos y muere cuando se paga la deuda con intereses. Así de sencillo. Entonces, dirán ustedes, ¿cuál es el problema? Los pobres banqueros tienen derecho a hacer negocio y el que se endeuda sabe a lo que se arriesga, así puede disfrutar de un maravilloso adosado o de un flamante utilitario. O si no que aprenda a no vivir por encima de sus posibilidades. ¿No les parece de sano sentido común? Pues resulta que no es así en absoluto porque la cruda realidad es que la maquinaria generadora de deuda está desbocada porque es el motor que mueve la economía parasitaria en la que vivimos. Vivimos sobre montañas de deuda. Deuda de las empresas, de las familias y del Estado. Actualmente en España la deuda total -con su colosal carga de intereses a cuestas- triplica la riqueza generada en la economía. Sí, han oído bien: se debe el triple de lo que se produce. ¿Alguien en su sano juicio, es decir, que no sea un vulgar economista, puede pensar que eso sea sostenible o que no tenga ningún efecto sobre la evolución de las variables económicas de las que depende el nivel de vida de la gente? La montaña de deuda global es el gran negocio de la banca y la generadora de actividad económica y del enorme castillo de naipes de los llamados mercados financieros, el casino global por donde circulan las apuestas de los especuladores tratando de aumentar artificialmente la ganancia del capital. Todo ello por supuesto con la inestimable ayuda de Internet y las deslumbrantes nuevas tecnologías de la información. Sin ellas habría sido imposible el crecimiento astronómico del casino financiero. Ya saben, esas pantallitas llenas de gráficos que vemos en las noticias cuando nos hablan de Wall Street y de los sacrosantos mercados.

Veamos pues un poco más de cerca cómo funciona esta enorme fábrica de dinero-deuda. La cosa realmente parece mágica. Un economista bastante honesto llamado Galbraith dijo algo muy ilustrativo al respecto: El proceso de creación de dinero por los bancos es tan simple que repugna a la mente. Pues bien, vamos allá, a desvelar el mayor secreto acerca del dinero moderno. Un banco fabrica deuda. Pero no es como una empresa que produce bienes con materias primas y demás factores productivos. Un banco crea deuda de la nada, del puro aire se suele decir. Y lo hace en el mismo instante de conceder un préstamo. En ese momento se crea el dinero, mediante una anotación electrónica, unos dígitos mágicos que aparecen en la cuenta bancaria del prestatario. Y ya está. Lo anotan en una pantallita y a correr. Y encima cobran intereses por la patilla. Y como la mayor parte del dinero no sale de los circuitos electrónicos, ya que casi nadie va a sacar el dinero en efectivo cuando le conceden un préstamo, pues podríamos decir que casi todo el dinero que utilizamos en realidad no existe físicamente, sólo son anotaciones electrónicas que podrían desaparecer de un plumazo. Parece increíble pero es cierto. Lo reconocen hasta los sesudos estudios de los bancos centrales y la mayoría aplastante de los economistas honestos. ¿No les parece un poder extraordinario? ¿Entienden ahora por qué estas cosas hay que mantenerlas en secreto, bajo siete llaves, no vaya a ser que nos entre un poquito de rabia al saber la verdad? Un magnate yanqui -un tal Henry Ford, no sé si les suena- decía que si la gente conociera cómo funcionan realmente los bancos habría una revolución antes del día siguiente. Ese es el gran secreto del poder de la banca. Planificar la economía dirigiendo la financiación hacia determinados sectores y actividades, los que ellos deciden. Si la banca dice que lo que le da más beneficio es prestar dinero para que el españolito se compre su adosado, pues se monta toda la economía sobre una montaña de hipotecas y burbuja del ladrillo que te crió. No sé si se acuerdan de algo parecido a ésto que ocurrió por estos lares. Pero si la banca dice que no presta, con perdón, ni a Dios -como pasó tras el colapso de hace diez años- a tomar vientos la economía global, los chiringuitos de los emprendedores y todo bicho viviente al paro o a la beneficencia. Estos angelitos son pues los amos del cotarro, no sé si lo he dicho ya. Y no hay nada que el gobierno, el poder supuestamente soberano y democrático, pueda hacer al respecto. Al contrario, el gobierno soberano también está a los pies de la banca que es la que le presta la pasta cuando se endeuda, haciendo un negocio soberano con la deuda pública soberana. Así que todo aquello que les contaba de la música celestial sobre la obligación del gobierno de apretarse el cinturón y no endeudarse ni vivir por encima de sus posibilidades lo pueden tirar a la basura junto con el resto de las mentiras de la música celestial: la deuda pública es el gran chollo para la banca privada. De eso hablaremos un poco más tarde. Antes les voy a poner sólo un simpático ejemplo de lo que ocurre cuando se descorre el velo de misterio que oculta las actividades de la banca privada. Se trata de un juicio hipotecario ocurrido en USA en el 69 que relata Alejandro Nadal. El demandante, un abogado llamado Daly, que había impagado un préstamo hipotecario y estaba a punto de perder la casa, denunció al banco alegando que no le podía quitar la casa porque en realidad había creado el dinero del puro aire y no había puesto nada de su parte al hacer el préstamo. Sigo con el relato de Nadal: En su testimonio, el director de la sucursal declaró que, en efecto, su banco había creado íntegramente los 14 mil dólares al inscribir una entrada en su contabilidad acreditando dicha suma al señor Daly, tal como si éste hubiera realizado un depósito por esa cantidad. En las curiosas palabras del funcionario del banco, ‘tanto el dinero como el crédito comenzaron su existencia cuando fueron creados de esta forma’”. “Me suena muy fraudulento,” expresó el pasmado juez. La sentencia fue favorable al demandante al quedar acreditado que el contrato era nulo y el señor Daly conservó su casa.

Imagínense ustedes el pifostio -con perdón- que se montaría si de repente un juez dijera que el préstamo hipotecario es fraudulento e ilegal. Imagínense que un juez de estos del supremo, tan imparciales a la hora de servir los intereses de la ciudadanía, dictaminara que los bancos no tienen derecho a quedarse con la casa y que, en caso de impago del préstamo, tienen que aceptar la pérdida como todo hijo de vecino. ¿Qué les parece? ¿Se dan cuenta de que se derrumbaría el colosal negocio del crédito hipotecario? ¿Entienden ahora por qué hay que preservar a toda costa el secretismo sobre tan delicados asuntos? Bueno, dejemos de fabular y volvamos a la cruda realidad.

El capitalismo actual es pues un castillo de naipes en el que todo se fía a la subida del precio de los bienes inmobiliarios y de los activos financieros que se empaquetan con ellos a partir de la deuda colosal generada por la banca privada. Esa es la función clave de la fábrica de dinero moderno. ¿Pero no habíamos quedado, objetarán ustedes con razón, en que el dinero sirve para invertirlo en actividades productivas y no tanto para prestar a la gente para que se compre casitas? Sí, lo sé, en eso habíamos quedado, pero precisamente lo que trato de explicarles es que ahí reside la clave de la decrepitud de eso que todavía llamamos algunos capitalismo: la función tradicional de financiar la economía productiva está en franca decadencia y por eso la banca se lanza al crédito personal e hipotecario. Pero esto es una economía tóxica que acaba derrumbándose con estrépito. Y por qué se derrumba. ¿Por qué, sin ir más lejos, quebró el sistema financiero global hace diez años? Porque un ‘lechero de kansas’ -ya saben, el americano medio- dejó de pagar la hipoteca. Freeman, otro economista honesto, lo explica muy clarito: “en última instancia el ingreso financiero sigue dependiendo de la producción; una hipoteca entra en impago cuando el valor real que paga por ella deja de producirse”. De hecho ese fue el estruendoso detonante de la crisis de las hipotecas subprime de 2008. Ya saben todo aquello de Lehmann Brothers, los rescates a la banca, los recortes brutales, las políticas de austeridad, la crisis de la prima de riesgo, etc. ¿Se acuerdan verdad? Así que está claro por qué colapsan las montañas de deuda del casino financiero. Porque la riqueza real que proviene del trabajo ya no puede soportar esa enorme carga de rentas y de intereses que sustenta todo el castillo de naipes especulativo. Como ven, no les estaba engañando. Al final la única fuente de la que se extrae riqueza en el capitalismo es el trabajo. En última instancia, los salarios de la gente que va cada vez más con la lengua fuera. Un hilo muy fino que cuando se rompe nos arroja al próximo crack, que ya verán cómo llegará en menos que canta un gallo, no hagan caso a los de la música celestial que dicen que estamos creciendo y demás pamplinas: nos quieren engañar como cuando decían que no había crisis, sino aterrizaje suave, ¿se acuerdan? Otro economista honesto, que se acaba de morir el pobre, Jorge Beinstein hace una magnífica descripción de cómo son realmente las cosas: ”El aparente “circulo virtuoso” había mostrado su verdadero rostro: en realidad se trataba de un círculo vicioso donde el parasitismo financiero se había expandido gracias a las dificultades de la economía real, a la que drogaba cargándola de deudas cuya acumulación terminó por bloquear el fabuloso crecimiento del globo financiero”. Así pues, al final la culpa del formidable tamaño del casino financiero creado sobre la deuda privada la tiene el capitalismo degenerativo y decadente que tiene que extraer cada vez más jugo del único lugar de dónde lo puede sacar. Y el pobre currante empufado hasta las cejas tiene una sobrecarga tremenda. Porque dense cuenta de que no es lo mismo un crédito a una empresa que una hipoteca. Otro economista honesto, Lapavitsas, explica muy bien la diferencia entre el crédito empresarial y el personal y cómo todo sale de los menguantes ingresos del trabajador: “las finanzas dirigidas a los ingresos personales apuntan a satisfacer necesidades básicas de los trabajadores -vivienda, consumo, seguros-. Difieren cualitativamente de las finanzas dirigidas a la producción capitalista. Estrictamente, la ganancia de la banca puede dividirse entre, primero, el interés obtenido de los préstamos hechos a los capitalistas y, segundo, el interés obtenido de los préstamos hechos a los trabajadores. El primero representa habitualmente una proporción de la plusvalía. El segundo incluye una proporción de la renta personal y es un resultado característico de la expropiación financiera”. ¿Les voy convenciendo un poco más de lo que les decía? ¿Ven como no les engañaba? Que el dinero es la forma en la que se ejerce el poder social sobre los que viven de su trabajo. Al trabajador se le explota en el trabajo -de ahí el capitalista paga a la banca los intereses del crédito que le concedió para emprender su actividad-, y fuera del trabajo, cuando se le extraen los intereses de la hipoteca y otros créditos personales. Doble extracción de riqueza pues. A la primera la llamamos plusvalía y a la segunda expropiación financiera pura. Ya vamos completando un poco el cuadro y conociendo un poco más sobre la maquinaria de succión de riqueza extraída del trabajo humano que gira alrededor de la fábrica de dinero moderno.

Recapitulemos pues brevemente todo lo anterior: la banca crea el dinero de la nada a través de la deuda que inunda todos los vasos sanguíneos de la economía. Y dirige esa deuda hacia el crédito personal más que al empresarial, lo cual provoca una intensificación de las burbujas inmobiliarias que acaban colapsando en crisis de creciente virulencia y una aguda sobreexplotación de los que sólo viven de su trabajo. ¿Qué les parece el panorama? ¿A qué no es extraño que lo quieran ocultar a toda costa del examen público?

Verdad número 3: El capitalismo está enfermo de deuda y baja rentabilidad y la fábrica de dinero lo mantiene con respiración asistida: el surrealismo de la QE.

Vamos a abrir un poco el foco para hacernos las preguntas fundamentales. ¿A qué se debe exactamente ese protagonismo creciente de la fábrica de dinero y deuda en el capitalismo actual? ¿Se deriva simplemente, como creen algunos, de la avaricia y la especulación sin freno de los desalmados magos de las finanzas o tiene alguna relación estructural con la evolución del capitalismo en las últimas décadas? ¿Podríamos afirmar pues que el modo de producción del dinero moderno es la mejor prueba de la degeneración del sistema?

Sí señores, les estoy escuchando, ya sé que nos dicen que estamos creciendo, que la música celestial nos martillea con que nos estamos recuperando de la crisis y que estamos mejor preparados para superar otra venidera. Sabemos todo esto. Pero a pesar de toda la propaganda de la música celestial, me reafirmo. El problema de fondo es que el capitalismo está enfermo, lo cual no quiere decir moribundo ni que se vaya a acabar mañana. ¿Aunque no estaría nada mal verdad? ¿Y de qué está enfermo el capitalismo? Pues está enfermo de deuda, de desigualdades brutales y de decadencia de la actividad productiva. Un economista muy honesto y pobre llamado Carlos Marx lo llamaba ley de descenso de la tasa de ganancia. Eso por no hablar del ecocidio y del terrible destrozo ambiental causado por la sobreexplotación de los recursos naturales con la suicida coartada del crecimiento económico ilimitado en un planeta cada vez más agotado. Toda la evolución económica de los últimos cuarenta años se puede resumir en una escalada degenerativa expresada en la dependencia creciente de la máquina de producir dinero-deuda para sostener el maltrecho entramado que ya no se sostiene por sus propios medios. En los años 70, después de treinta años gloriosos de crecimiento y prosperidad en el mundo rico, el mecanismo se encasquilló y el capitalismo entró en crisis crónica. Ahí empezó la era de las burbujas y la hipertrofia del casino financiero global. Como explica otro economista honesto, Andrés Piqueras: “Hoy vivimos en un capitalismo irreal, ficticio, moribundo, cuya economía aparenta que sigue funcionando porque vive asistida a través de la invención incesante de dinero de la nada, y de una deuda creciente que está devorando toda la riqueza social y natural”.

Pongamos algún ejemplo de esta degradación acelerada del capitalismo relacionada con la fábrica de dinero y así introducimos en el relato a otro de los protagonistas estelares del modo de producción de dinero moderno, que hasta ahora le teníamos un poco abandonado: la banca central independiente. Ya saben, los que fabrican los papelitos de colores que la mayor parte de la gente piensa que son el único dinero real, el de toda la vida. Sí, han oído bien, la fábrica del dinero público, como dijimos, es independiente de los gobiernos y poderes democráticos. Es más, podría decirse que un banquero central tiene infinitamente más poder para influir sobre las condiciones de vida de la gente que estos políticos tan majos que elegimos con la papeletina esa. Se acuerdan de aquel slogan que coreaban en el 15-m, aquello de ‘lo llaman democracia y no lo es’. Pues eso, toda la razón. Pero de lo que no es independiente el banco central en absoluto es de la banca privada. Sin ir más lejos, el jefe de la fábrica de euros, Mister Dragui, era anteriormente un alto ejecutivo de Goldman Sachs, uno de los amos del casino financiero mundial. Podría decirse pues que los bancos centrales son los organismos públicos que sostienen a los bancos privados para que puedan seguir con su producción masiva de deuda y mantener al capitalismo con respiración asistida tratando de ralentizar su decadencia. La institución que les ayuda cuando vienen mal dadas y todo el castillo de naipes se derrumba. Sólo les quiero mostrar un botón de muestra de esa función de salvadora del negocio bancario y las finanzas globales que tiene la banca central. Se trata de una cosa muy extraña, aparentemente supertécnica, llamada ‘flexibilización cuantitativa’, también conocida como QE, que es la política estrella que ha seguido toda la banca central del mundo rico después de la crisis de 2008. No les voy a abrumar con tecnicismos como hacen los manipuladores de la música celestial. Se lo voy a decir bien clarito: se trata del rescate más colosal de la banca privada y de todo el sistema financiero mundial que han visto los tiempos. ¡Y qué viva la libre empresa y la economía de mercado! Y también la prueba palmaria de que el capitalismo está enfermo y ya no tiene capacidad para superar sus dificultades y regenerarse por sus propios medios. ¿Quién se hizo cargo pues del salvamento del sistema bancario mundial que colapsó hace diez años, enterrado bajo las montañas de deuda impagable que él mismo había generado? Pues toda la banca central mundial, empezando por la Reserva Federal, la dueña de la maquinita del dólar -ya saben el billete verde, el símbolo del poder de la superpotencia yanqui-. ¿Y cómo fue esto posible? Pues porque la Reserva Federal y nuestro Banco Central Europeo fabrican el dinero de verdad, el único que no es deuda, y se lo pueden dar –prestar dicen ellos- a los bancos privados a cambio de las toneladas de préstamos basura que habían generado antes de la crisis financiera global. Y lo fabrican también de la nada pero nunca pueden quebrar porque su negocio no es la deuda ni las apuestas del casino financiero y siempre pueden fabricar todo el que quieran porque todo el mundo está obligado a aceptarlo y es con el que pagamos impuestos al Estado. ¿Pero se acuerdan de que les dije que había que tener cuidado con imprimir demasiado dinero, que eso puede provocar inflación, el peor de los males? Bueno, pues cuando se trata de salvar a sus colegas los bancos privados, el banco central no tiene ningún problema con inundar los circuitos de dinero y la inflación ni está ni se la espera. Y saben qué excusa ponen los de la música celestial para justificar esta violación flagrante de las reglas del libre mercado, pues que los grandes bancos son entidades sistémicas, así las llaman, y no se les puede dejar quebrar porque pondrían patas arriba toda la economía mundial además de hacer desaparecer todo el dinero electrónico virtual que tienen allí metido los benditos emprendedores y el pueblo llano. Y eso de que se esfume el dinerito ya no les hace mucha gracia tampoco a ustedes, verdad. Así que hay que poner los medios que sean necesarios para salvar a los angelitos que si no nos arrastran a todos tras ellos y la cosa se pondría realmente fea.

Y dirán ustedes también, pensando un poquito más sobre el aparentemente milagroso remedio, ¿realmente puede el todopoderoso banco central restablecer la salud de la economía él solito atiborrando de dinero los canales financieros para rescatar al sistema bancario global? No habíamos quedado en que la función principal del dinero es facilitar la extracción de riqueza del trabajo humano. ¿Pero un momento, quizás se lo dan a los bancos para que estos presten a los benditos emprendedores y así se pueda reiniciar el círculo virtuoso de producción y creación de empleo? Pues la verdad es que no, lamento decirles que eso no ha ocurrido. En realidad, al banco central le importa un bledo si luego los bancos cogen su dinero y se lo dan a las empresas y a los ciudadanos. Y si no díganme si alguien se cree el cuento ese de que hemos salido de la crisis. Veamos, después de una década de encarnizamiento de las medidas neoliberales de recortes sociales y de austeridad, la desigualdad social está en niveles record en todo el mundo, el desempleo sigue en valores elevados, los precios de la vivienda vuelven a ser prohibitivos y los niveles de deuda estratósfericos que provocaron la crisis encima se han duplicado. Entonces, ¿para qué ha servido la Qe? No se lo van a creer. Únicamente para restablecer y sanear los balances de la banca y del casino financiero e inflar nuevas y colosales burbujas financieras e inmobiliarias. Ya lo dijo Mister Draghi, alias ‘cara de cemento’, en una famosa declaración: “haré todo lo que haga falta para salvar el euro”. Es decir, se lo traduzco para que lo entendamos todos, para salvar el negocio de la banca y punto. La verdad es que los magos de la fábrica de papelitos de colores no pueden arreglar la maquinaria averiada del capitalismo. Ellos sólo trabajan para que la música, cada vez más bajito, siga sonando en la fiesta de los amos del dinero moderno. Vayamos por último de nuevo un poco al fondo del asunto. ¿Por qué tiene que haber un banco central independiente del poder público democrático? O dicho de una manera más directa, ¿cómo podemos hablar de democracia cuando el elemento central de la vida social está en manos de un poder independiente y ajeno a cualquier control mínimamente democrático? Recordemos que el banco central tiene prohibido terminantemente, prestar al gobierno para financiar el gasto público. Así los gobiernos tienen que endeudarse con la banca privada, que supone en España más de 30000 millones de euros anuales, mucho más de lo que se gasta el gobierno en pagar a los parados o en servicios sociales. Que salen, por cierto, de los bolsillos de todos nosotros aunque de eso no se habla mucho tampoco. Así pues, repitámoslo una vez más: todo el tinglado del dinero moderno, dirigido por la gran banca privada y central, sólo logra estirar a duras penas la supervivencia de un organismo decadente llamado capitalismo, dopándolo con inyecciones cada vez más grandes de deuda y dinero ficticio. Y para lograrlo tiene que destruir los últimos restos que quedaban de democracia y de capacidad de los poderes públicos de desarrollar políticas redistributivas que mejoren las condiciones de vida de la gente.

Bueno, tomémonos un respiro. Ya sé que el panorama parece bastante desolador así que, adelantándome a sus probables y justificados reproches, vamos a pasar a analizar algunas propuestas constructivas de los bienintencionados reformadores monetarios que creen firmemente que se puede arreglar la maquinaria averiada del capitalismo. Yo les llamo curanderos monetarios, ya verán por qué.

Verdad número 4: Cambiar solamente la fábrica de dinero no sirve para nada: les presento a los curanderos monetarios

Hay algunos herejes de la religión de la música celestial que proponen reformas de la maquinaria de fabricar dinero a ver si así se corrige el rumbo degenerativo del capitalismo. ¿Y qué medidas habría que tomar para arreglar la gripada maquinaria? Empecemos por los curanderos del dinero seguro. Verán qué receta mágica más maravillosa proponen: “Hay que sacar el dinero de la gente de los bancos, así se acabarán las crisis financieras y los costosísimos rescates con dinero público”. No, no se asusten, no se trata de que vayan mañana a sacar la pasta y la metan en el cajón, como propuso el inefable Eric Cantona, un exfutbolista francés que se descolgó un día diciendo que estaba un poco harto de tanta manifestación con pancartas y buen rollo y que había que tomar medidas que hicieran realmente daño al sistema. Como retirar el dinero de los bancos sin ir más lejos. Pero no es eso lo que dicen nuestros curanderos. Ellos lo que dicen es que hay que separar el dinero de la deuda para que los bancos no pongan en peligro los ahorros del sufrido ciudadano con sus préstamos y apuestas especulativas. ¿Y dónde estaría el dinero entonces? Pues lo tendríamos a buen recaudo en una cuenta digital en el banco central, ese gran amigo del pueblo llano. ¿Quién se puede resistir a esta mágica receta? ¿Y qué harían los bancos entonces? Pues muy sencillo. Se dedicarían únicamente a prestar el dinero de los ahorradores a los benditos emprendedores, precisamente lo que dice la música celestial. Se les acabó el chollo a los angelitos de crear el dinero de la nada. Nuestro querido Mafo, gobernador nada menos que del Banco de España de 2006 a 2012, los años más duros de la crisis inmobiliaria, se ha subido ahora al carro de los curanderos: “Si tuviéramos un sistema de ‘dinero seguro’ no habría crisis financieras” decía el arrepentido sobre la irresistible panacea.
¿Y qué más dicen nuestros amigos del dinero seguro? Su medida estrella se llama QE para la gente –recuerdan el helicóptero de mister Friedman soltando paquetes llenos de billetes, pues algo parecido- y consistiría en que el banco central apunte su manguera de creación de dinero a las cuentas de los ciudadanos que así tendrían un ingreso extra nada desdeñable por la patilla. ¿No les parece maravilloso? Sólo hay un pequeño inconveniente. Aquello que dice el dicho popular: átame esa mosca por el rabo. Porque precisamente el capitalismo este zombi de nuestros pesares se sostiene con la creación del puro aire de dinero deuda por la banca privada con la inestimable ayuda de la banca central independiente. ¿Alguien piensa que ambos renunciarían graciosamente a este privilegio? Sería como sustituir, para que me entiendan, como propulsor de la acumulación de capital, un reactor de aviación por una bicicleta eléctrica. Como ven la propuesta de nuestros curanderos rezuma realismo por los cuatro costados. En un referéndum reciente en Suiza sobre la propuesta de dinero seguro fuera de los bancos, los precavidos helvéticos prefirieron mantener las cosas como están y dejarse de experimentos, no fuera a ser peor el remedio que la enfermedad.

Pero no se preocupen, tenemos más curanderos, como se dice en esta tierra, los hay a esgaya, incluyendo a los devotos del bitcoin y los nostálgicos del patrón-oro.

Curanderos del dinero soberano y del trabajo garantizado: la teoría monetaria moderna.

¿Qué les parecería a ustedes una economía con pleno empleo y salarios dignos para todos? ¿Quién podría resistirse al atractivo de una metamorfosis tan maravillosa del despiadado capitalismo realmente existente? ¿Y cómo hacemos ésto? Pues ya verán qué sencillo. Una nación con dinero soberano, es decir, con un banco central propio, puede garantizar el pleno empleo. Se trataría, simple y llanamente, de poner al banco central al servicio del estado para financiar actividades productivas y crear empleo garantizado y universal. Para eso habría que cerrar el chiringuito del euro y el banco ese de Frankfurt pero eso son minucias para los apóstoles de la teoría monetaria moderna, que así se llaman estos curanderos. Randall Wray, uno de ellos, lo dice muy clarito: “El gobierno soberano es el monopolio proveedor de su moneda. Como tal, tiene una capacidad ilimitada de pagar por las cosas que desea comprar y cumplir los pagos futuros prometidos”.

Sí, lo han oído bien. Adiós a los recortes de servicios públicos y gasto social, adiós a las brutales dimensiones de la desigualdad y a la crueldad de las políticas de austeridad. ¿Y el pleno empleo? ¿No resulta irresistible una propuesta que garantizaría el trabajo para cualquier ciudadano dispuesto y laborioso en una sociedad arrasada por el desempleo y la precariedad? ¿Y qué hacemos con los bancos privados, esos angelitos? Aquí se diferencian de sus colegas, los curanderos del dinero seguro, porque les dejarían seguir creando dinero deuda y funcionando más o menos como hasta ahora. Salvo un pequeño detalle: habría que obligarles a portarse bien, a financiar actividades productivas y no especulativas como hacen ahora. Todo chupado, ¿no les parece? Ni que decir tiene que todos los grupos progresistas, que seguro que están aquí nutridamente representados -IU, Podemos, Attac y lo más granado de la izquierda progre internacional, Varoufakis, Corbyn y Sanders- apoyan entusiasmados la propuesta de la TMM. ¿Bien pensado, cómo negarse verdad? Bien, y entonces, ¿dónde está de nuevo el problema? Pues que los curanderos se olvidan de que el capitalismo realmente existente no quiere portarse bien, que no se enrolla vamos. Como dice Michel Husson, un economista honesto que no se anda con fantasías y castillos en el aire, el problema de los curanderos y de todo el reformismo en general es que ignoran cuestiones tan elementales como que al capitalismo no le gusta funcionar a medio gas ni el Estado ha sido nunca una institución neutral que se pueda poner al servicio de los intereses generales de la población: “La fórmula de los reformistas monetarios es que la salida de la crisis implicaría que el capitalismo acepta funcionar con una tasa de beneficio menos elevada y que la finanza privilegia las inversiones útiles y no especulativas. Lo que es al mismo tiempo cierto pero incompatible con el fundamento mismo del capitalismo”. Es decir, que si reducimos el papel de las finanzas depredadoras, encaminándolas a inversiones productivas y alejándolas de la especulación y además olvidamos el papel disciplinador del desempleo para controlar los salarios y aumentar el beneficio pues estamos ignorando el leit motiv del capitalismo. Como dice, un poco cruelmente eso sí, otro economista honesto, Rolando Astarita: “La realidad es que los males del capitalismo –las crisis, la desocupación y la miseria- no se arreglan imprimiendo papelitos, o imaginando absurdas ingenierías bancarias”.

He aquí pues la gran pregunta: ¿es posible poner la fábrica de dinero al servicio de un sistema económico que privilegie las inversiones productivas en una economía saludable y sostenible? La respuesta afirmativa de los curanderos implica, por desgracia, desconocer la naturaleza de la bestia. Así pues pueden adivinar la respuesta ante la otra pregunta crucial, ¿permitiría la política del capital alcanzar el pleno empleo y una radical redistribución de la riqueza mediante ingenierías financieras como defienden los reformistas monetarios? ¿Alguien en su sano juicio puede creer semejante cosa?

Verdad número 5: El capitalismo es irreformable. Les presento al fascismo financiero.

Muy bien, dirán ustedes con razón, parecen críticas convincentes pero entonces, ¿qué propone usted? ¿Nos va a dejar con el mal sabor de boca de la falta de paliativos o de posibilidades de arreglo de este desastre que nos acaba de describir? Me temo pues que ha llegado el embarazoso momento de ofrecer mis propuestas.

Déjenme hacer primero un par de observaciones sobre las consecuencias político-sociales de todo lo anterior. Lo que he tratado de contarles lleva a dos desagradables constataciones. En primer lugar: el capitalismo actual es irreformable y la fábrica de dinero también, de hecho son una y la misma cosa. Y, en segundo lugar, la lúgubre conclusión que se desprende de lo anterior es que la democracia formal ha quedado completamente vaciada de contenido. Como presenciamos actualmente, la tendencia en la política mundial ante la impotencia del proyecto reformista de la izquierda light y la incapacidad de los sistemas formalmente democráticos de desarrollar políticas que mejoren las condiciones de vida de la gente, es hacia el populismo pseudofascista de la guerra entre pobres. El peligro ideológico que se deriva de esta configuración es que los Trump, Bolsonaro, Salvini y los fantoches mucho más cutres que sufrimos en la piel de toro ofrecen soluciones demagógicas pero seductoras–contra la inmigración, la inseguridad, la corrupción- que no mejoran en absoluto las condiciones de vida de las clases populares pero dan una protección aparente contra el abismo de precariedad y desigualdad provocado por la degeneración del sistema. Se trata de la vieja salida del gran capital –ya probada con éxito en los años 30- para evitar que el empobrecimiento de las clases trabajadoras ponga en peligro la domesticación social necesaria para garantizar la buena marcha de los negocios. Si estos cantos de sirena de la extrema derecha consiguen captar la atención del precariado y de las masas crecientes de trabajadores empobrecidos, como parece que ya está ocurriendo en todo el mundo, nos esperan tiempos muy oscuros. Esta peligrosa deriva socio-política es una consecuencia directa de lo que podríamos denominar fascismo financiero, caracterizado por la hegemonía de las finanzas globales y la fábrica de dinero de la banca central y privada por encima de cualquier poder democrático institucional. Un sociólogo honesto, Dos Santos lo explica muy clarito y tengo que decirles que coincido bastante con su lúgubre diagnóstico: “Hasta ahora, políticamente, las sociedades son formalmente democráticas. Hay libertad de expresión, relativa pero existe. Hay elecciones libres, por así decirlo, aun con toda la manipulación. Pero los asuntos de los que depende la vida de la gente están cada vez más sustraídos al juego democrático. El mejor ejemplo es el fascismo financiero. El fascismo financiero tiene una característica especial: permite salir del juego democrático para tener más poder sobre el mismo. Esa es la perversidad del fascismo financiero”. Todo el entramado que hemos descrito de extracción masiva de riqueza social –y ni siquiera hemos mencionado los paraísos fiscales, pozo sin fondo de los flujos de dinero sustraídos del control público, con un crecimiento astronómico en las últimas décadas- se basa en la dictadura de las finanzas globales para condicionar decisivamente los aspectos de los que depende la vida de la gente por encima de cualquier control mínimamente democrático. Y, como demuestra la terrible historia del siglo XX,  este fracaso de la democracia es la antesala del fascismo.

Contra esta amputación de la soberanía política de los pueblos llevada a cabo con éxito por el capitalismo financiarizado el reformismo es totalmente impotente al haber sido cercenadas las herramientas fiscales y monetarias que permitían hacer políticas redistributivas que limitaran el poder del capital.

Por tanto, no queda más remedio que cortar por lo sano. Ninguna solución será realmente eficaz si no corta de raíz la base del poder del fascismo financiero: la fábrica de dinero en manos privadas como motor de la decadente acumulación de capital. Hay que ponerse pues de nuevo radicales y recuperar las viejas proclamas de la izquierda revolucionaria: nacionalizar o socializar la banca, privada y central y recuperar así el control público y democrático de la fábrica de dinero como paso imprescindible para una transformación de auténtico calado. No se crean que es una locura sin sentido, tiene precedentes: uno de los primeros decretos de la revolución rusa fue la nacionalización de la banca. Y así, dicho sea de paso, el dinero cumpliría finalmente la función de lubricante de los intercambios que le asigna la música celestial y serviría únicamente para facilitar las cosas que podríamos hacer también sin él y no como herramienta de poder al servicio del interés privado. Me adelanto a sus probables reproches: obviamente, no se trata de una propuesta realista pero, a diferencia de las recetas de los curanderos, va a la raíz del problema y muestra que solamente las transformaciones radicales pueden combatir realmente la degeneración acelerada del capitalismo y el peligro fascista que conlleva. Aunque esta degradación progresiva, como expresa brillantemente el filósofo Alba Rico, quizás sea por desgracia la opción más probable: “Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo”.

No crean que sólo les voy a rememorar sonoras y utópicas proclamas revolucionarias. Les puedo también proponer humildemente un poco de acción directa con un consejo práctico y cotidiano, al alcance de todos, para poner al menos un granito de arena en la lucha contra el fascismo financiero. ¿Se acuerdan de la propuesta de Cantona de sacar la pasta del banco y meterla en un cajón? Pues bien, les haré una confesión personal: yo la apliqué al pie de la letra. No tengo cuenta corriente ni ningún producto bancario. Se lo recomiendo, se vive mucho más tranquilo y se ahorra uno ir por la vida con la nariz tapada por tener tratos con esas honorables instituciones. Si las personas de bien minimizáramos los tratos con la banca, se abriría quizás una grieta en su poder omnímodo y se reduciría su enorme capacidad para controlar las condiciones de vida de la gente. Y, aunque no lo parezca, les aseguro que el dinero debajo del colchón es mucho más seguro y no tiene los riesgos del electrónico y los plásticos esos que suponen un negocio extraordinario a los amos del dinero. Tampoco hay que hacerse muchas ilusiones. No les voy a ocultar que lo anterior no deja de ser un remedo sumamente imperfecto de lo que en realidad debería ser el objetivo final: una sociedad humana sin dinero en la que se cumpla la máxima del muy honesto y pobre Carlos Marx: “a cada uno según sus necesidades y de cada cual según sus capacidades”. Y ojo, ante la reiterada objeción de que tal propuesta parece más propia de un marciano que de alguien que conozca la cruda realidad de nuestras mercantilizadas sociedades contestaría que –aunque no nos las muestren las plataformas mediáticas de los esbirros del capital- también existen islas de humanidad dentro de la deshumanización capitalista. Les pongo un ejemplo: las comunidades zapatistas del sureste mejicano –ya saben, el legendario subcomandante Marcos y sus compañeros guerrilleros con pasamontañas-. Según cuenta un historiador, autor de un libro de título tan inspirador como ‘Adiós al capitalismo’: “En los comunicados zapatistas, resulta omnipresente la crítica del mundo del dinero y el culto que se le rinde al Dios Dinero en el reino del capital. Durante una de las sesiones de la Escuelita zapatista, una maestra se paró en medio de su explicación y presentó dos bolsas, una con monedas, otra con maíz. La conclusión de la lección fue que el maíz es vida y el dinero muerte”. Magnífica conclusión también para mí. Así pues, por muy utópicas que parezcan tales iniciativas son realmente las únicas que pueden aspirar a detener la degradación acelerada de la sociedad humana bajo la égida del capital. En caso contrario, poco más nos queda que seguir engañándonos con falsas esperanzas de microrreformas de curanderos o esperar sentados el próximo colapso financiero global que acelerará la progresiva degeneración del sistema en su acelerado camino hacia la barbarie. Voy a terminar. Sé que quedan muchos temas en el tintero que quizás puedan surgir en las preguntas posteriores: no les he hablado de la ruina del euro ni del enorme privilegio del dólar ni del rescate de la banca española con dinero público ni de otras muchas cuestiones que seguramente a ustedes les interesarán más que lo que les he contado pero ya se sabe aquello que se dice sobre el que quiere abarcar mucho. Les dejo con una última reflexión de otro economista honesto que sirve como réplica final a todos aquellos que piensan que todos estos rollos son superfluos y teóricos y que no tienen nada que ver con las cosas de las que depende nuestra dura subsistencia cotidiana: “Lo importante es que estos procesos afectan diariamente a la gente; aumenta la tasa de explotación laboral, las jornadas de trabajo, los recortes en la seguridad social, en la asistencia médica y en la educación; y todo ello se debe a que la parte más importante de la remuneración de los capitales, en el casino global, es fruto del trabajo humano.


Audio de la Conferencia


Alfredo Apilánez. “Los secretos del dinero

en el blog del autor, Trampantojos y embelecos.




NPL: si su préstamo hipotecario lo han vendido a un fondo buitre debe leer esta noticia pero si es un activista también

En un artículo anterior comentamos que la Banca española ponía a la venta a finales del 2017 préstamos NPL (non performing loans – préstamos de cobro dudoso) y activos adjudicados (REO – como los del Popular a Santander ) por valor de 190.000 millones (*1). La crisis financiera de 2008 ha dejado un sustancial legado de activos improductivos – el deudor no paga – a la banca española y europea que dificulta su vuelta a niveles de rentabilidad aceptables en un contexto de tipos de interés históricamente muy bajos, o sea, cobran poco por lo que prestan, lo que sería muy discutible pero eso daría para un largo artículo. Estas ventas de “deuda distressed“, término ya acuñado en 2009, son los últimos coletazos desde el inicio de la crisis en el 2007 en que la patronal bancaria española intenta sacudirse los restos de morosidad que lastran sus cuentas de resultados. No hay día que pase que no se haya leído la venta de diferentes carteras de créditos morosos a empresas de capital riesgo – fondos buitre – por parte de los bancos españoles de las cuales el informe de Funcas presenta una lista en la que seguramente se encontrará su hipoteca morosa:

Incluso puede que desconozca que su crédito hipotecario fue vendido ya que la escritura de su hipoteca contenga una cláusula que diga que usted renuncia a ser informado y autorizar que la entidad financiera cede -vende- todo el préstamo o una parte a terceros. Esta clase de venta es legal y contemplada en la legislación. Y no se trata de una titulización porqué el objeto de la venta de un crédito moroso es mejorar la ratio de cobertura del banco (*2).

También si usted es uno de los afectados por esa venta habrá oído hablar del derecho de retracto, o sea, el derecho de todo deudor a comprar la deuda por el mismo valor que fue vendida a un tercero, sumando las costas del juicio. Eso puede parecer muy provechoso para usted pero sólo puede optar a ese privilegio que le otorga el artículo 1535 del Código Civil si su crédito se encuentra en fase de litigio .

¿Pero que es un crédito litigioso? Es el derecho de crédito – obligación del deudor a pagar- que, por no haber sido satisfactoriamente cumplido, es reclamado judicialmente por el acreedor, habiendo el deudor contestado ya la demanda. El hecho de que se prevea el incumplimiento del obligado, y aun cuando el acreedor haya decidido interponer la demanda, o incluso haya requerido notarialmente al deudor a tal fin, no es suficiente para considerar el crédito litigioso. De la misma forma, una vez sea firme la sentencia dictada en el pleito promovido por el incumplimiento, el crédito ya no es litigioso (*3).

Y concretamente el artículo 1535 dice:

Vendiéndose un crédito litigioso, el deudor tendrá derecho a extinguirlo, reembolsando al cesionario el precio que pagó, las costas que se le hubiesen ocasionado y los intereses del precio desde el día en que éste fue satisfecho. Se tendrá por litigioso un crédito desde que se conteste a la demanda relativa al mismo. El deudor podrá usar de su derecho dentro de nueve días, contados desde que el cesionario le reclame el pago.

En el argot jurídico, cesionario es el fondo adquiriente de la deuda…. y resulta del uso de la palabra cesión en lugar de venta para complicar a un neófito la comprensión del hecho. Conocemos muchos casos que el hipotecado no recibió ninguna demanda después de años de dejar de pagar y de repente se entera que su deuda fue vendida. En esa venta, no había litigio, por lo que el deudor se encuentra que su acreedor es ahora una entidad que tiene su sede en un paraíso fiscal y que en nuestro país actúa muchas veces a través de <un servicer> que suele tener muy malas maneras. Esta práctica de “formas abusivas y invasivas en el trato” lo puso en práctica Anticipa con las más de 100.000 hipotecas compradas por Blackstone a Catalunya Caixa en 2015.

Tampoco entran en este supuesto todas las hipotecas que se han transmitido por sucesión universal a otras entidades que absorbían las anteriores, tras la desaparición de todo el sistema de Cajas españolas, en ese largo proceso de eliminación de la competencia que ha supuesto que sólo 4 grandes bancos controlan hoy todo el negocio de creación monetaria en nuestro país y que ejercen de facto una oligarquía todopoderosa que no hay quién le tosa.

Resumiendo, si usted tiene una hipoteca que ha dejado de pagar puede ser que:

  • su crédito aún no ha sido requerido en los juzgados, por lo tanto, no es litigioso, por lo que no tiene el privilegio del artículo 1535 CC.
  • su crédito sí fue reclamado judicialmente y en ese momento fue vendido a un tercero y en ese caso, que se ha dado pocas veces usted tiene el privilegio del artículo 1535.

Por lo general, muchas de estas ventas además se han realizado como una cartera con una tasa de descuento global que impide saber con exactitud cual ha sido el precio pagado por cada crédito. Diríamos que el artículo 1535 habla de la venta de <un crédito> no de una cartera de créditos pero eso esta aún en discusión pues difícilmente en la historia moderna financiera las deudas se venden una a una. Pero con este escudo se defienden muchos fondos en los juzgados a la demanda de retracto. Un deudor verá al tiempo injusto que no puedan rebajarle la deuda al mismo valor que fue comprada por el fondo buitre pues él suplico una condonación o quita para poder afrontar los pagos en su momento al banco y este se lo denegó una y otra vez.

¿ cómo la gran Banca ha saqueado su hogar y el país?

Aunque el conocimiento mayoritario o popular sobre el “hecho económico” es que esté se produce a través de diferentes variables y actores sociales y políticos, la realidad del capitalismo financiero actual es que la marcha de la economía depende, en gran medida, de quién crea el dinero y decide donde se dirige la financiación para desarrollar los negocios. Es la Banca privada y sólo ella la que en último extremo determina que pasará en el futuro inmediato y más lejano. Esos oligarcas – Botín, González, etc – ejercen el control de la economía política, empresarial y familiar por el señoreaje del dinero y de la financiación, por eso, son responsables de la crisis y al tiempo beneficiarios de la misma. En su lenguaje, la financiación es la sangre del sistema económico por lo que su creación y circulación minuciosamente estudiada sirve para conseguir el efecto que se desea conseguir.

Por eso, afirmamos que sufrimos un golpe financiero perpetrado bajo la apariencia de una subida de tipos de interés hasta el 2005 supuestamente obligada por una economía recalentada por la que miles de hogares se vieron arrastrados a impagos de la hipoteca por cuotas inasumibles. 800.000 ejecuciones hipotecarias en hogares y otras tantas empresariales desde el inicio de la crisis hasta la actualidad dan una medida de la magnitud de la financiación al sector residencial y de la construcción privilegiado por el chorro de financiación bancaria a la “growth machine” ibérica. En un país con nuestra historia franquista donde la vivienda concentra la riqueza que se puede saquear, aquella fallida financiación no fue un error de estrategia sino un acto deliberadamente preparado porque en caso contrario estaríamos en manos de insensatos lo que sería peor.

En 2018 oteando el campo de batalla desde los inicios de la crisis podemos resumirla en que los cuatro grandes bancos vencedores han eliminado la competencia y digieren la concentración de riqueza por desposesión vendiendo los últimos 190.00 millones de euros de créditos improductivos – NPL- para hacer caja. Lo curioso de las maquinaciones de la Banca- cuyo poder es el control de la creación de dinero vía deuda – es que no forman parte de los análisis de la población ni de los partidos que lo disimulan en el circo de los Parlamentos que han sido vaciados de contenido. Siguiendo la frase del banquero Mayer Amschel Rothschild: “Dénme el control sobre el dinero de una nación y no me importará quién redacte sus leyes”, con la deuda, generada como dinero bancario, la banca genera una red clientelar que invade y escudriña interesadamente hasta la última célula del cuerpo social.

Toda la sociedad acaba sometida a la deuda y a la oligarquía financiera pátria y europea mediante su red clientelar que impone sus intereses en los espacios clave de decisión de la judicatura – el reciente peliculón del Tribunal Supremo -, entre sus señorías parlamentarias, en los registradores, en los notarios, en los más preciados bufetes de abogados hasta el punto que sesudos economistas repiten como loros, desde hace décadas, la ficción que el papel de la Banca es la intermediación entre ahorradores y emprendedores. Ahí, al final, está usted estimado deudor – de un Non Performing Loan – que sufre el acoso telefónico de un servicer sin domicilio que actúa a nombre de un reputado private equity afincado en las Islas Caimán.

Los peldaños en la escalera del sometimiento a la gran Banca

Tampoco supongan los lectores que el que escribe esto cree en un determinismo absoluto pues, en el caos de la actual sociedad, la oligarquía financiera no tiene el control de todos los resortes de la especie humana. Dicho esto, quiero introducir un artículo publicado en un rotativo hispano en febrero del 2010 escrito por dos abogados del reputado bufete Cuatrecasas, Gonçalves, Pereira, SLP (*4). El artículo – La venta de deuda “distressed”: nueva fuente de liquidez para la banca – es un ejemplo de la comentada red clientelar de intereses de la gran Banca. El artículo aunque fechado en 2010 ofrece datos del 2009 – cuando aún Zapatero estaba en plena negación de la crisis – en los que ya se habla de los créditos distressed y de todas las derivadas que podrían sucederle a la Banca española con todos los activos problemáticos adjudicados:

las operaciones de adquisición de carteras con préstamos a personas físicas garantizados con hipoteca en situación “distressed” (NPLs) resultan más problemáticas legalmente desde el punto de vista técnico y más complejas de gestionar por tratarse normalmente de cientos de préstamos, muchos de los cuales están avocados a su ejecución judicial, pero también más interesantes para las entidades financieras que carecen de los recursos necesarios para gestionarlos de forma eficiente. De nuestra participación reciente en varias de las escasas operaciones relevantes de este tipo cerradas en nuestro país podemos sacar varias conclusiones interesantes dado que son múltiples las cuestiones jurídicas y prácticas que hay que resolver y que deben quedar suficientemente reguladas, principalmente, en el contrato de compra-venta de activos.

Hace nada menos que 9 años, cuando ni siquiera se conocía las cláusulas abusivas en los contratos suscritos por los consumidores, que ya había bufetes de abogados desbrozando la compleja madeja jurídica por la que la Banca se adjudicaría las garantías – su vivienda- de los préstamos concedidos a incautos deudores y las reglas de su posterior venta. Y perdonen mi inquina, pero la dirección de la PAH esgrimía en el 2011 que la entrega de la vivienda al banco, en el festín de los buitres, era una victoria a celebrar a pesar de que se conocía la sentencia Boyko de Estados Unidos.

En ese parágrafo se adivinan hechos de los que hoy somos conscientes a toro pasado. La complejidad de la gestión de tantos activos que la banca no sabe como gestionar nos lleva a las prácticas de persecución telefónica de los servicers – tipo Anticipa de Blackstone -. Los problemas técnicos y legales derivados de la sucesión universal precipitada de toda la red de Cajas de Ahorro españolas y de las garantías asociadas que dificultan su inscripción registral. La pérdida de documentación, durante una década de crisis, que supone la dificultad de los fondos buitre para obtener copias ejecutivas. O la falta de legitimación activa de las hipotecas titulizadas que los magistrados eméritos perjuran son simples cesiones pero que cuando la banca va a sacudirse los créditos entonces ya se llaman ventas con todas las garantías. O sea, incluso se crea un lenguaje exprofeso que luego popularizan los medios de comunicación para que los incautos muerdan el polvo.

El peldaño de las copias ejecutivas brillantemente resuelto por bufetes y notarios.

Otro documento revelador de julio del 2018 es “Los fondos podrán recuperar más rápido los créditos fallidos tras una resolución de la DGRN” publicado en la web del bufete Garrigues muestra toda la estrategia de escala en la apropiación por desposesión de la banca y los convidados a las mijagas de la mesa de los señores (*5). Se trata de resolver los problemas de obtención legal de copias ejecutivas que permitan a los fondos buitre foráneos extorsionar mejor a los ciudadanos atrapados en deudas adquiridas por intentar tener una vivienda en propiedad en el país que se niega a tener un parque de vivienda pública de alquiler asequible.

La Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) ha dictado una resolución de gran calado que va a permitir que los inversores internacionales que han adquirido créditos fallidos (o NPLs, non-performing loans) de entidades financieras españolas puedan acelerar de forma muy significativa la recuperación de los mismos, especialmente si están garantizados con hipoteca inmobiliaria.

El origen del caso está en que Garrigues detectó que no existía una directriz clara que diera potestad a los notarios para expedir a favor de los fondos adquirentes de los créditos fallidos otra copia de la escritura de hipoteca “con efectos ejecutivos”. Todo surgió después de una ronda de reuniones con las entidades de servicing más relevantes del mercado español, que están gestionando la recuperación de 176.000 millones de euros de créditos fallidos. El despacho entendió que era imprescindible obtener una vía para que el inversor, adquirente del crédito fallido y nuevo acreedor, obtuviera ese tipo de copia que le permitiera acceder rápidamente a la ejecución, subasta y, llegado el caso, a la adjudicación del activo.

El bufete Garrigues se ha dedicado desde el 2017 a resolver para la banca, los servicers y edge-funds tipo Blackstone la solución del nudo de los registros notariales para acabar con un acuerdo entre las partes de encontrar las vías legales para finalizar la expropiación forzasa de las viviendas de los ciudadanos embargados de este país. Para ello, un papel estelar lo ha tenido la Dirección General del Registro y del Notariado que ha accedido amablemente ante insignes buitres a facilitarles el salvoconducto a su vivienda. Brutal, claro y exultante lenguaje para algunos que se rodean de la bandera para luego venderla al mejor postor:

Finalmente, en una resolución de 28 de junio de 2018, la DGRN responde afirmativamente a la consulta planteada por el despacho en nombre de sus clientes (diez de las entidades de servicing más relevantes del mercado español) y confirma que los notarios pueden perfectamente expedir una nueva copia “con efectos ejecutivos” a favor del inversor que adquiere los NPLs garantizados con hipoteca inmobiliaria si antes ese inversor no obtuvo otra. Según la DGRN, esa nueva copia faculta al nuevo acreedor para acceder al procedimiento ágil y privilegiado de ejecución hipotecaria.

Un peldaño un poco cuesta arriba: el artículo 1535CC

Un total de tres abogados del bufete Uría Menéndez han estado trabajando a marchas forzadas para tapar los últimos resquicios jurídicos del Código Civil que aún permitían a los deudores alguna esperanza de poder conservar su vivienda en disputa con los fondos buitre internacionales. En el inicio de este artículo hemos citado el famoso artículo 1535 porqué precisamente es la última barrrera jurisprudencial al apetito de rapiña de este contubernio que vamos desgranando entre los banqueros españoles, magistrados, notarios, edge funds en paraísos fiscales y un largo etcétera. El también reputado bufete de abogados Uría-Menéndez trata de vaciar de contenido el artículo 1535 que es precisamente el que trataba de evitar en el Código Civil el mercadeo abusivo de los acreedores contra los deudores.

Pues bien, en un larguísimo documento “Cesión de créditos y Cuestiones prácticas de interés: retracto de crédito litigioso y titulización(*6) quiere sentar los fundamentos de derecho para que los buitres foráneos puedan litigar contra los ciudadanos de nuestro país atrapados en deudas distressed, para una vez expoliados, los beneficios vayan a su paraíso fiscal donde se reparten beneficios en los consejos de administración de insignes private equity participados también por banqueros españoles. Eso sí, está vez nuestros banqueros no irán ataviados con la bandera.  Igualmente la fabricada artillería de Uría-Menéndez puede ser usada por magistrados que tengan a bien impartir justicia contra sus conciudadanos. Cómo ese artículo es una de sus principales lineas de defensa dejaremos para otro artículo el misil que le vamos a enviar a esos señores a los que nos gustaría preguntar ¿quién les ha pagado la faena?

El último peldaño: La Comisión Europea facilita la creación de un mercado secundario europeo de NPL.

Una entrevista el año pasado con un miembro de Finance Watch (*7) nos puso en la pista de un último movimiento de la gran banca europea en la facilitación de cobros de los distressed loans. La Comisión europea quiere crear, y lo ha hecho, un mercado secundario regulado donde negociar los NPL de cada país pero a escala internacional. Este mercado tiene hoy un valor superior a más de 900.000 millones de los que España tenía en 2017 una quinta parte 190.000 millones (*8). O sea, que las autoridades europeas persisten en su idea de absolver de sus pecados a la Banca privada de crear dinero-deuda y no asignarla de manera eficiente. Con ello, la oligarquía bancaria europea concentrada en la EBA – European Banking Association – puede persistir en su voluntad de desplumar a la mayoría de la ciudadanía y a los estados que pagaran la fiesta de sus errores de financiación y creación de deuda imposibles. Para ello echa mano incluso de los Bancos Malos que acaban institucionalizados junto a una larga ristra de medidas a cual peor.

No sólo Finance Watch ha puesto el grito en el cielo, la Unión Europea de Consumidores explica que los deudores europeos estarán más expuestos a los fondos buitre y cobradores de deudas localizados en otros países – servicers- con un tratamiento abusivo de recuperación de viviendas embargadas. La Comisión ha propuesto un ambicioso y completo paquete de medidas para abordar los préstamos dudosos en Europa, aprovechando los considerables progresos y experiencias – bancos malos- ya realizados en diferentes países de cara a la reducción de riesgos en la Unión Bancaria y a los ciudadanos europeos que les den.

Las medidas principales son:

  1. Garantizar la suficiente cobertura de pérdidas por los bancos ante futuros préstamos dudosos
  2. Permitir una ejecución extrajudicial acelerada de los préstamos garantizados de empresas aunque se excluyen los créditos al consumo.
  3. Mayor desarrollo de los mercados secundarios para los préstamos dudosos que abarcará a cualquier empresa de dentro y fuera de la comunidad europea
  4. Un modelo técnico sobre cómo crear empresas de gestión de activos a escala nacional tipo bancos malos que acaban pagando los ciudadanos

Por lo largo del artículo dejamos para uno próximo una valoración más exhaustiva de estas medidas y las herramientas que deberíamos usar para defendernos de los fondos que han comprado nuestra hipoteca. En los próximos días publicamos la segunda parte:

¿qué hacer si su préstamo hipotecario lo han vendido a un fondo buitre?

salva torres, activista de la Asociación por el Alquiler Público y Asequible, 500×20


NOTAS A PIE DE PÁGINA.

  1. FUNCAS, Nuevas coberturas y normas contables: efectos sobre los activos problemáticos de la banca española / José García Montalvo.
  2. andbank.es, que es la ratio de cobetura?.
  3. enciclopedia jurídica, que es un crédito litigioso?.
  4. expansión.com, La venta de deuda “distressed”: nueva fuente de liquidez para la banca.
  5. garrigues.com, Los fondos podrán recuperar más rápido los créditos fallidos tras una resolución de la DGR.
  6. Uria.com, Cesión de créditos y Cuestiones prácticas de interés: retracto de crédito litigioso y titulización.
  7. Finance Watch, https://www.finance-watch.org/.
  8. Comisión Europea – Comunicado de prensa, Reducción de riesgos en la Unión Bancaria: la Comisión presenta medidas para acelerar la reducción de los préstamos dudosos en el sector bancario.




los Derechos Especiales de Giro -SDR- del Fondo Monetario Internacional son la solución al caos monetario del planeta?

En esta sección de –Dinero y Finanzas- queremos explicar como “el Sistema” intenta con arquitecturas artificiales salvar los graves desequilibrios geopolíticos y económicos que provoca la impresión continuada de dólares desde hace décadas agravada por la flexibilización cuantitativa de los Bancos centrales. Con un dólar -fiat- sin respaldo físico, el Fondo Monetario Internacional, quiere utilizar los Derechos Especiales de Giro – Special Drawing Rights- inventados en 1969 como moneda “fiat” supranacional para salvar los muebles de la caótica situación monetaria planetaria. Unai Gaztelumendi ha hecho un buen artículo que desmonata esa solucióm mágica y artificial de los SDR. Hemos modificado un poco el título para que nuestros lectores entiendan mejor de que va el documento.


FMI: SDR (special drawing rights). Derechos especiales de giro

¿Qué es un SDR? ¿Por qué últimamente se habla tanto de ellos?

¿Cómo nos afectará su futuro mayor protagonismo en la escena mundial?

Más de uno seguro que os hacéis estas preguntas, ya que la mecánica monetaria os preocupa, especialmente intuyendo que bajo su diseño actual, está en las últimas.

Pienso que es una parte de vuestro tiempo bien empleada: las transiciones a nuevos sistemas monetarios nunca han sido buenas para los ciudadanos (confiscaciones en un patrón oro, congelaciones de activos, devaluaciones, Bail-Ins…). Suele haber poca información, poco tiempo para prepararse antes de que sea demasiado tarde. El gobierno siempre desmiente los rumores y garantiza que no hay ningún problema hasta que… estas atrapado.

Acordaos del crack de Jean-Claude Juncker y su infame “When it becomes serious, you have to lie” en plena crisis Griega de 2011 (y con el EUR contra las cuerdas). Luego nos vendían que Grecia estaba definitivamente arreglada (varias veces, con cada rescate que iba a ser el último).

Euh…, pues parece que al final no.

Si confías en Eurotecnócratas unelected mentirosos de este pelo, tendrás lo que te mereces. Y si eres griego, antes que otros. ¿Por qué pensáis que aprobaron la legislación para Bail-Ins? ¿Por qué creéis que los Keynesianos de turno proponen eliminar el dinero en efectivo? Échale una pesada. Tema para otro comentario.

Bien, ya vale con la introducción, vamos al grano.

La mayoría de lo que sé sobre el FMI y los SDRs no lo aprendí en la universidad, la fuente es sobre todo este libro: (la foto es mía, y lo de arriba es un souvenir que encontré en un aeropuerto que añado, al estar un objeto relacionado con el otro).

La síntesis de lo que es un SDR es relativamente fácil: son unas fichas repartidas en base a unos criterios a ciertos integrantes de un club: el FMI. Estas fichas, si no intrínsecamente, deben referenciarse a algo para tener un valor (unos de los requisitos para considerarse una moneda, siguiendo el patrón Austriaco): en 1969, cuando se crearon, 1 SDR equivalía a 0.888671 onzas de oro.

Pero después vino el Nixon shock; en 1971 con las reservas de oro americanas disminuyendo alarmantemente debido a sus déficits incontrolados, Richard Nixon salió en la TV y dijo que el USD dejaba de ser convertible en oro, cargándose american way (porque somos así) el sistema de Bretton Woods vigente desde la segunda guerra mundial; dio paso a su secretario del tesoro, John Connally que explicaría a unos boquiabiertos ministros de finanzas europeos que the dollar is our currency, but your problem. Algún día Europa dejará de ser lacaya Americana y miraremos al este…

El caso es que el SDR pasó del oro a ser un derivado de una cesta de monedas: 0.423 euros, 12.1 yen, 0.111 libras, y 0.66 US dollars. Y es lo que tenemos hoy: una moneda fiat supranacional, el dólar americano. La moneda del mundo (solo que no puede llamarse así porque da miedo y no hay que asustar a las masas que tienen que aceptar que se les controle centralmente). El eufemismo Reserva Federal viene de que los dos anteriores bancos centrales americanos fueron abolidos por el pueblo. Al tercero no le llamaron Central Bank of America III si no FED.

Estos SDRs se repartieron, como decía, a los estados miembros del FMI. Cada estado parte de una cantidad inicial y representa un crédito contra los demás estados integrantes. Son las “allocation” de SDRs. En general, a mayor PIB, mas fichas recibes. Se pueden gastar vía compras a otro estado miembro o ingresar vía ventas. El administrador de todo esto, el market maker, la banca, es el FMI.

Seguro que ya hay algo que agita vuestras neuronas, y sé lo que es.

Por encima de la Peseta, del Euro… ahora hay algo más que se han inventado y que se utilizará para seguir con el juego de las sillas musicales. ¿Qué los bancos centrales ya han impreso demasiado trillones y la gente duda de su capacidad para futuros rescates? No hay problema, tiramos de algo que se llama FMI, y cuyo balance no está tan castigado. Además, tiene unos papeles, los SDRs, que creando más y repartiéndolos, los países pueden añadirlos al activo de su balance y automáticamente sanearlo. Que sea solo papel da igual: adelante los mass media para “generar confianza”.

Mientras leéis esto, puede que haya un comité de expertos ya diseñando el siguiente paso: la moneda “solaris”, emitida por el banco central del sistema solar del planeta tierra. Ésta, rescatará al SDR y al FMI cuando a base de imprimir y conservar los privilegios que otorga este ejercicio para unos pocos y a costa del 99%, se carguen de nuevo el orden monetario.

Si entiendes estos últimos párrafos bienvenido al club del uno entre mil. La mayoría ni se entera y así sigue la broma generadora de la mayor de las desigualdades: el privilegio de crear y distribuir el dinero.

Give me control of a nation’s money and I care not who makes it’s laws” Mayer Amschel Rothschild

Hey! Pero la culpa es de los inmigrantes que vienen en barcos de madera que nos quitan el trabajo! O de los que no pagan impuestos y no se dejan estrangular pacíficamente por los trámites, permisos y licencias públicas. Gran mito también ese que dice que los impuestos pagan el estado del bienestar… cuando es la deuda quien lo financia. Tema para otro post.

¿Y qué pasa si un país agota sus SDRs? Grecia por ejemplo (como Ucrania), ha utilizado sus SDRs para pagar un vencimiento de deuda reciente (no tiene más dónde rascar). ¿Y si luego quiebra? Pues son los demás estados miembros los que asumen las perdidas. Y el propio FMI, que también como organismo central, se ha impreso unos SDRs para él. Y no solo eso, ha comprado los SDRs que otros estados venden hasta llegar a tener el 6,2 % del total de SDRs en circulación. No tiene más remedio si quiere mantener el valor de 0.423 euros, 12.1 yen, 0.111 libras, y 0.66 US dollars. El chiringuito tiene que tener credibilidad.

Seguro que ahora tiene más sentido eso que habéis leído que sobre China y su demanda de aumento de cuota en el FMI. Si va a ser el siguiente bote salvavidas, quiero más asientos asignados para mí.

Y así llegamos al oro.

Todas estas idioteces Keynesianas son para académicos y demás propaganderos del status quo. Para que esos cobardes editores de periódicos generalistas lo propaguen y puedan seguir en su cargo, pagando el BMW y vistiendo Zegna.

La verdad es que el oro nunca se fue del sistema monetario. Los insiders saben que el EUR USD SDR SOLARIS etc… son temporales. El verdadero re-equilibrio del sistema se hace en la sombra, dejando que China acumule metal a toneladas. Y el que más tenga es el que más podrá imponer sus condiciones. El “puedo imprimir más papel que tu” no te da ningún leverage, a largo plazo.

Pero no se puede hablar de ello. Es la regla número 1 entre bastidores. Nosotros los ciudadanos, no debemos tener oro: debemos dejar que se decida por nosotros. Pero hay que estar tranquilos, lo administraran basándose escrupulosamente en el interés del ciudadano. No hay que preocuparse. Mujeres, niños y pensionistas primero.

Ya sé que a todos les gusta imprimir: desde los pasados de vueltas japoneses, hasta Europa y China. No quieren dejar de hacerlo. Pero todo tiene su límite.

Temo que esta ingeniería financiera del papel y la deuda no acabe bien.

Y no soy el único: en el FMI se mueven las cosas. Son los preparativos.

Y en el metal también. Físicamente y en volumen. No en el ultra apalancado mundo fraccional del Comex. Eso es para turistas y avezados. Además, nadie pide delivery. Está pasado de moda.

unaigaztelumendi.com


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“YO ACUSO A LA BANCA ESPAÑOLA” – 41 acusaciones contra la Banca española

LA VENTANA ESMERALDA -Canal YouTube de Antonio MUÑOZ

Primer vídeo con que inaugura 2019 bajo el título “YO ACUSO A LA BANCA ESPAÑOLA”, alegato compuesto por 41 acusaciones contra la banca española.

Se trata del más completo y extenso alegato que se ha haya publicado, al menos recientemente, denunciando las innumerables prácticas indebidas, abusivas y dilatorias de la que la Banca viene haciendo gala, muchas veces impunemente, a en nuestro país en los últimos tiempos.


LA VENTANA ESMERALDA.
Análisis de los más relevantes acontecimientos de la vida social, jurídica y económico financiera de la actualidad, denunciando, públicamente, el silencio, oscuridad y manipulación con que los medios de comunicación convencionales abordan los acontecimientos que interesan y afectan al ciudadano de a pie sin que, muchas veces, sea consciente de ello.

salud y libertad
Antonio Muñoz




Sobre el dinero III- Curanderos monetarios: excéntricos y herejes

Sobre el dinero (III)

Curanderos monetarios: excéntricos y herejes

Si nos vemos tentados de asegurar que el dinero es el tónico que incita la actividad del sistema económico, debemos recordar que el vino se puede caer entre la copa y la boca

John Maynard Keynes

Los excéntricos del dinero “seguro”

“Si tuviéramos un sistema de ‘dinero seguro’ no habría crisis financieras”. ¡Bum! Miguel Ángel Fernández Ordóñez, alias MAFO,  nada menos que gobernador del Banco de España desde 2006 a 2012, precisamente los años horribilis de la crisis global, revela la piedra filosofal de la estabilidad financiera que evitaría los catastróficos, y cada vez más frecuentes, cracks de las finanzas mundiales.

El eximio personaje, ya jubilado y dedicado, en piadoso propósito de enmienda, a la loable tarea de “corregir los defectos del sistema que nos llevó a la catástrofe”, argüía, en un reciente foro de economía monetaria crítica, que la solución a la recurrencia de las crisis financieras sería, ni más ni menos que prohibir a los bancos privados captar depósitos del público y facilitar el acceso de los ciudadanos a cuentas en el banco central. Cual bálsamo de Fierabrás, la genial propuesta del arrepentido exbanquero lograría, como por ensalmo, la desaparición de los riesgos sistémicos generados por la inestabilidad financiera: “Y este cambio tiene unas ventajas muy importantes pues, mientras el dinero actual es frágil e inseguro, ya que depende del éxito o fracaso de las inversiones de los bancos, pasaríamos a tener un dinero totalmente seguro e independiente de los azares del mercado de préstamos porque el banco central no prestaría el dinero depositado en el mismo. Con ello desaparecerían las crisis bancarias con los costes monstruosos que hemos sufrido”. ¡Albricias! La revolucionaria propuesta de MAFO se inspira en la organización británica Positive Money, colectivo activista en lucha incansable en pos del dinero soberano. Su postulado central es realmente subversivo: separar el dinero del público de los créditos bancarios, impidiendo asimismo a la banca privada crear, a través de la concesión de préstamos, el dinero circulante ‘del mismo aire’, que actualmente representa el 97% del flujo de liquidez de la economía. Al tener los ciudadanos su dinero seguro en depósitos en el banco central, los bancos asumirían los riesgos de sus préstamos erróneos o especulativos, sin arrastrar en su quiebra los ahorros del desvalido público. A través de esta cirugía de caballo se evita el riesgo de colapso del sistema y los costosísimos rescates de la banca con dinero público. Quedarían así radicalmente separadas las dos esferas financieras: el dinero del público–a buen recaudo en el banco central- y el crédito bancario -actuando únicamente como intermediario entre ahorristas y prestatarios-. En esta Arcadia feliz del dinero soberano –de ahí su sobrenombre de ‘excéntricos del dinero libre de deudas’-, las hipotéticas crisis financieras y las quiebras bancarias acabarían con los malos gestores –como en cualquier otro sector económico en el edén de la libre competencia- evitando el “riesgo moral” de que la asunción de riesgos excesivos por parte del casino financiero sea propulsada por la seguridad del rescate del Estado en caso de derrumbe del castillo de naipes. El manifiesto fundacional del lobby del dinero ‘positivo’ enuncia su propuesta principal, parcialmente coincidente, dicho sea de paso, con la ortodoxia neoclásica de todos los manuales convencionales: “este documento presenta una reforma del sistema bancario que quitar a los bancos la capacidad de crear dinero, en forma de depósitos bancarios, cuando conceden prestamos”. ¿Y qué harían los mutilados bancos comerciales en este idílico cuadro de dinero seguro? Lo cierto es que sus, ahora todopoderosas, funciones quedarían bastante laminadas, reducidas a administrar pagos y a actuar como intermediarios financieros puros. Ni más ni menos que el fulcro que sostiene la menguante rentabilidad del capital en la fase neoliberal –la generación de actividad económica a través del dinero-deuda creado por la banca privada- suprimido de raíz. Los dos pilares en los que se sustenta el modo de producción y circulación del dinero moderno, la banca central independiente –capo di tutti capi del sistema financiero global- y la generación de colosales niveles de deuda bancaria hacia las burbujas de activos financieros e inmobiliarios, fulminados por decreto. Los castillos de naipes de derivados, titulizaciones y demás entelequias financieras que propulsan los flujos de liquidez que recorren los circuitos financieros mundiales de la denominada banca en la sombra, derribados de un plumazo. ¡Qué sencillo resulta refundar el capitalismo! Sólo hay que extirpar de raíz su tumoral apéndice financiero-especulativo y asunto resuelto. Más allá de su utopismo anacrónico y su barniz populista, tales ocurrencias se inspiran en teorías profundamente enraizadas en la ortodoxia monetaria. Aunque los excéntricos del dinero ‘libre de deuda’ se sitúen entre las fuerzas progresistas, lo cierto es que tienen notables coincidencias con teóricos del otro extremo del espectro ideológico. Como refiere Alejandro Nadal: “Muchos de los análisis de los movimientos civiles sobre reforma monetaria carecen de solidez teórica. En algunos planteamientos sobre la inflación se acercan a las posturas del monetarismo más añejo. Ignoran, casi por completo, el papel de los bancos sombras y tampoco acaban de entender la relación que existe entre inversión y ahorro: con frecuencia afirman que la inversión sólo puede provenir del ahorro”. Afirman inspirarse en las ideas de David Ricardo, Irving Fischer e incluso el ultra monetarista Friedman, todos obsesionados con el peligro inflacionario y el control estricto de la oferta monetaria pública y del crédito bancario. Incluso los economistas del FMI exploran la revolucionaria medida de “prohibir a los bancos la creación de dinero”. La retrógrada ocurrencia implica asimismo un retroceso a la prehistoria monetaria. La ley Peel, el acta bancaria inglesa de 1844, fue el canto del cisne del intento de detener la expansión de la deuda sin respaldo y la creación de dinero por parte de la banca privada, rasgos sustanciales de la progresiva apertura de compuertas a los crecientes flujos de dinero-deuda hacia la financiación del circuito financiero de producción en la historia reciente del capitalismo. Incluso Friedrich Hayek, el gran pope del libertarianismo thatcheriano, suscribiría la propuesta de los paladines de la regeneración financiera: “los bancos deben erigirse en la conciencia de la colectividad rehusando prestar crédito puro”.

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sobre el dinero: La Teoría Monetaria Moderna – Rolando Astarita

La “Teoría monetaria moderna”

La TMM también es conocida como “neo-cartalismo”; “Dinero como criatura del Estado”; “Tax-Driven Money”. En lo esencial, combina la concepción cartalista de dinero, con el enfoque poskeynesiano. Presento sus ideas más generales, basándome en los artículos de L. Randall Wray, Eric Tymoigne y Pavlina Tcherneva, citados en la bibliografía; también he utilizado el blog de Wray; y los trabajos, más bien críticos hacia la TMM, de Thomas Palley, Marc Lavoie y Louis-Philippe Rochon y Matías Vernengo, también citados.

Empiezo recordando que el cartalismo sostiene que el dinero es una creación del Estado. Keynes fue partidario del enfoque cartalista, que es opuesto al de la ortodoxia mainstream. De acuerdo a esta última, el dinero evolucionó a partir del trueque y de la necesidad de abaratar los costos de transacción; y su principal función es ser medio de cambio. En cambio, según Keynes (1996) y los cartalistas, para que el dinero sea medio de cambio debió ser antes, o al mismo tiempo, unidad de cuenta. Por eso, dice Keynes, “[e]l dinero de cuenta, en especial aquel en el que se expresan las deudas, los precios y el poder general de compra, es el concepto básico de la teoría del dinero” (p. 29). Pero con los contratos se introducen la ley y el Estado que los hace cumplir y establece con qué dinero de cuenta se deben cumplir las obligaciones contraídas. Es por este acto, entonces, que se instituye el dinero. De nuevo, en palabras de Keynes, “la era cartalista, o de dinero estatal se alcanzó cuando el Estado se atribuyó el derecho a declarar cuál es el dinero de cuenta que en un momento determinado debe considerarse como dinero” (p. 30).

Esta idea es retomada por los partidarios de la TMM. En lo esencial, sostienen que el Estado instituye el dinero no tanto porque lo defina como de curso legal, sino porque acepta recibirlo por el pago de impuestos. Esto es, el fiat money, o el dinero de alta potencia emitido por el Estado, que es de curso legal y forzoso, tiene valor, según la TMM, porque sirve para pagar impuestos (o multas, o similares). Por eso el dinero existe en el contexto del poder del Estado de recaudar impuestos y de declarar que acepta el dinero por él emitido para el pago de esos impuestos. En este punto aclaremos que, si bien la TMM recurre a la historia del dinero y la moneda, su argumento principal no es histórico, sino lógico. Afirma que al margen de lo que haya sucedido en remotos tiempos históricos, en los sistemas monetarios modernos los impuestos son suficientes para que se establezca la aceptación y el valor del dinero.

En consecuencia, los neo-cartalistas sostienen que actualmente el Estado puede crear todo el dinero que desee, y comprar todas las cosas que desee comprar. El circuito es: el Estado inyecta dinero a través de gastos y adelantos en el sector privado, y ese dinero luego es reabsorbido con la recaudación de impuestos, o la devolución de los adelantos. Por eso, siempre según la TMM, el emitir dinero y el recaudar impuestos no son alternativos, sino acciones que se producen en diferentes momentos del circuito. En esta lógica, además, un déficit fiscal tiene como contrapartida que el sector privado acumula superávit; en otros términos, la deuda nacional neta suma riqueza financiera neta al sector privado. La “déficit-fobia” no tiene base racional, ya que el gasto siempre puede ser financiado con la creación de moneda. Los impuestos no se necesitan para financiar el gasto estatal (que ya se produjo), sino para generar la demanda de dinero. Y la colocación de bonos de deuda por parte del Estado no tiene como objetivo financiar el gasto, sino drenar las reservas excesivas de los bancos, a fin de lograr los objetivos propuestos de tasas de interés. Por eso tampoco existe una carga para el Estado por las deudas, ya que sus servicios siempre se pueden cumplir acreditando reservas bancarias. Un gobierno que emite su propia moneda nunca puede ser forzado a un default involuntario. Habría problemas si el gobierno se endeuda en moneda extranjera, pero esto casi no se necesita.

La TMM subraya entonces que el impedimento para emitir solo existe en regímenes de convertibilidad (por caso, bajo el patrón oro); o cuando el Estado renuncia a su propia moneda. Por eso la TMM es crítica de la Unión Monetaria Europea, o de un sistema de convertibilidad como el que hubo en Argentina en los 1990; y sostiene que debe evitarse la emisión, por parte de los Estados, de deuda nominada en moneda extranjera.

Los partidarios de la TMM critican también la idea de que la emisión para financiar el déficit genera inflación. La inflación no se produce por emisión, sino solo cuando la demanda supera al producto. Por caso, si el déficit fiscal fuera demasiado elevado en relación a los ahorros netos deseados por el sector privado, habría presiones inflacionarias por demanda en el punto cercano al pleno empleo. Pero hasta tanto no se llegue a ese nivel, la emisión no entraña un peligro inflacionario significativo.

Agreguemos todavía que, de acuerdo a la TMM, debido a que el Estado tiene el monopolio sobre su moneda, posee la facultad de establecer la tasa de interés y cómo la moneda se cambia por otros bienes y servicios. O sea, puede determinar el valor del dinero, ya que establece cuánto dinero de alta potencia entrega a cambio de una hora de trabajo, o de algún bien.

Recomendaciones políticas y el “empleador de último recurso”

Como sostienen Tymoigne y Wray (2013), la TMM deriva conclusiones políticas específicas acerca de la política fiscal, monetaria y financiera. Sostienen que el Estado debe involucrarse directamente a lo largo del ciclo económico, estableciendo programas macroeconómicos que manejen la fuerza laboral, los mecanismos de precios, los proyectos de inversión, y que monitoreen los desarrollos financieros. Deben ser programas permanentes y estructurales (o sea, no se limitan a “sintonía fina” más o menos discrecional). Asimismo, proponen el control del crédito, la socialización de la inversión y en las economías abiertas, el control de capitales.

Dentro de este enfoque político general, la TMM ha enfatizado que el Estado tiene el poder (dada su facultad de emisión) de acabar con la desocupación contratando toda la fuerza de trabajo que no haya encontrado empleo por un salario más alto en el sector privado. El Estado se transforma así en el “Empleador de último recurso”. Actuaría como un amortiguador, absorbiendo fuerza laboral proveniente del sector privado en períodos de baja actividad económica, y suministrando fuerza laboral al sector privado durante las fases de reanimación. Se trata de una propuesta diferente de la que tradicionalmente se asocia con el keynesianismo, que es estimular la demanda y por esa vía aumentar el empleo. Por eso también los defensores de la TMM desconectan el pleno empleo del crecimiento económico.

Es ilustrativo que los defensores de la TMM hayan sostenido que el Plan “Jefes y jefas de hogares”, puesto en marcha en Argentina durante la crisis de 2001-2002, fuera un caso ejemplar de creación de trabajo modelado según su propuesta. En palabras de Tcherneva y Wray (2005), el plan “Jefes…” habría demostrado las formas en que el “Empleador de último recurso” puede avanzar un sentido de “deber cívico, ciudadanía, cohesión social, reciprocidad e involucramiento comunitario”. Y “contribuir a redefinir el significado del trabajo al reconocer que determinadas formas de trabajo, tales como el cuidado y el involucramiento comunitario son útiles socialmente”. Según Tcherneva y Wray, el plan argentino había tenido un “impacto transformador sobre la pobreza y la desigualdad de género”.

En conclusión, de estar en lo cierto el enfoque de la TMM se podría solucionar la desocupación en el capitalismo sin alterar de manera significativa las estructuras sociales. Para eso bastaría con superar la “déficit-fobia”, creada artificialmente por el monetarismo y la ortodoxia neoclásica. Además, la experiencia en la Argentina de comienzos de los 2000 habría avalado, al menos parcialmente, el programa de la TMM. Y siendo Argentina un país con “soberanía monetaria” (según Wray y Tcherneva), las condiciones incluso estarían dadas para eliminar la desocupación (y con ella, ¿también la pobreza y la indigencia?) por el simple recurso de emitir dinero. Es la receta que han “comprado” algunos economistas y científicos sociales del subdesarrollo criollo.

reproducción de una parte del documento de título original: Economía K y la “Teoría Monetaria Moderna” (1)

rolandoastarita.blog




Sobre el dinero II : Dinero-capital: la encarnación del poder social

El dinero es el punto de partida y el punto de cierre de todo proceso de valorizaciónCarlos Marx

Siempre es el dinero-crédito el que pone en marcha el proceso de producción, que consiste en tener dinero para producir mercancías con cuya venta obtener más dinero: el dinero es el Principio y el Fin, el Alfa y el Omega, el Paraíso y el Apocalipsis de la producción capitalista” Joaquín Arriola


“Llegan el oro y la plata de América y todo cambia en Europa” E.J. Hamilton

“La deuda global alcanzó en el primer trimestre de 2018 la friolera de 247 billones de dólares, situando el ratio de apalancamiento con respecto al PIB mundial –omitiendo la banca en la sombra y el castillo de naipes de derivados y demás productos financieros “creativos”- en el 318%” – datos del Instituto Internacional de Finanzas


Sobre el dinero II : Dinero-capital: la encarnación del poder social

 

Entre estas dos noticias median cinco siglos y una completa metamorfosis en la naturaleza y las funciones del dinero y la deuda, desde los balbuceos de una economía monetaria harto limitada hasta llegar a impregnar el último resquicio del metabolismo social. La compleja interacción entre las colosales transformaciones de las relaciones de producción y distribución desencadenadas por el surgimiento del capitalismo y el desarrollo paralelo del hecho monetario, como soporte y potenciador de tales procesos, condiciona decisivamente la evolución económica de los últimos dos siglos.

La metáfora del marxista austriaco Rudolf Hilferding, autor del texto clásico ‘El capital financiero’, desvela la absoluta entronización del dinero, reinando sobre el caos del régimen privado de producción de mercancías: “en ausencia de cualquier organización social coordinadora, el dinero funciona como la ‘inteligencia colectiva’ de la sociedad, es decir, es el medio por el cual se efectúa la asignación y reasignación del trabajo social entre las diferentes ramas de la división del trabajo”. El proceso de producción del dinero y la deuda deviene pues el fulcro del mecanismo de dominación sobre el tejido social en la sociedad mercantil. El experto en historia monetaria Michel Aglietta, autor del magnífico texto, titulado gráficamente ‘La violencia de la moneda’, da las claves de la estrecha conexión entre el dinero, la deuda y la acumulación en el desarrollo del circuito monetario del capitalismo progresivamente financiarizado: “La acumulación de capital es un lado de la ecuación, pero el otro lado es necesariamente el desarrollo del endeudamiento. El intento de acumular dinero por mor de acumularlo como propósito de la actividad económica significa buscar el poder sobre otros, porque el dinero es la base del tejido social”. El economista marxista Fahd Boundi abunda en el contraste crucial entre la concepción marxiana del dinero y la poskeynesiana, hegemónica en las fuerzas de la izquierda reformista en la actualidad, en cuanto a la explicación de la función y la naturaleza del hecho monetario en el reino de la mercancía: “Para Marx, el dinero nace de las mismas contradicciones que encierra la mercancía en cuanto unidad inmediata de valor de uso y de valor de cambio; se trata de la encarnación del trabajo social abstracto. El dinero es, en definitiva, una creación social. Por el contrario, en las tradiciones keynesiana y poskeynesiana domina la concepción de George Friedrich Knapp (1905), quien concibió la génesis del dinero como un acto emanado de las propias leyes del hombre y del Estado, en cuanto garante de las mismas”. De este modo, el análisis del desarrollo histórico de esta progresiva imbricación entre la “fábrica monetaria” y las necesidades acuciantes de la valorización de capital conforma, a través de la descripción de la forma en que la producción de dinero se ha ido adaptando a las exigencias de una economía “real” cada vez más financiarizada, una iluminadora panorámica sobre el carácter degenerativo del capitalismo actual que no ofrecen, a pesar de sus valiosas aportaciones, otras escuelas alternativas. Saquemos pues al dinero de su “rueda de hámster” en el circuito financiero e integrémoslo en la argamasa de la matriz del proceso de reproducción del capital a lo largo del desarrollo del capitalismo. ¿De qué forma se han ido transformando los mecanismos de creación e inserción del dinero en el circuito de la acumulación en su pugna por responder a las necesidades de sostenimiento de la rentabilidad del sistema? ¿Cuál ha sido el papel del hecho monetario en la naturaleza cíclica, con auges y depresiones de creciente virulencia, y degenerativa, con niveles de deuda y desigualdades sociales sin precedentes, del capitalismo contemporáneo? ¿Qué tipo de conexión existe, en fin, entre la  extraordinaria financiarización de la economía actual y la crisis crónica arrastrada por el sistema desde el final de los treinta gloriosos a principios de los años 70?

Para atisbar respuestas a tales cuestiones –completamente ignoradas por el dogma económico mainstream y malinterpretadas por los reformistas monetarios poskeynesianos– resulta necesario seguir someramente el hilo de la tortuosa evolución del hecho monetario desde el periodo precapitalista hasta la eclosión de la ‘nueva relación social’ en la que el dinero deviene la ‘inteligencia colectiva’ de la sociedad productora de mercancías. ¿En qué consistió el núcleo de esa neurálgica transformación del modo de producción y de integración en el ‘tejido social’ del flujo monetario que acompañó al surgimiento del capitalismo? En relación a las épocas históricas anteriores–esclavismo, feudalismo, mercantilismo-, la irrupción del nuevo modo de producción conlleva una transformación esencial en la naturaleza y las funciones del flujo monetario en la dinámica económica. La descripción del economista marxista Michael Roberts, a propósito del magnífico texto de su colega Fred Moseley, titulado Dinero y Totalidad, de la esencia del proceso resulta clarificadora: “No empezamos con un cierto valor del tiempo de trabajo o una cierta cantidad de unidades físicas de trabajadores y la tecnología, y acabamos ahí. Empezamos con el dinero y terminamos con el dinero. En este punto es conveniente recordar que el dinero en manos del capitalista es la forma de existencia en que el capital inicia su proceso de valorización, y como tal, es poder social sobre la clase obrera”. ¡Qué contraste tan abismal con la música celestial de los manuales ortodoxos y su mitológica descripción del dinero como servicial lubricante de los intercambios, sin conexión alguna con los engranajes de la sala de máquinas del sistema! Resalta asimismo la aguda diferencia con el lenguaje aséptico y tecnocrático, despojado de adherencias socio-políticas, de los teóricos poskeynesianos de la teoría monetaria moderna, centrados en reformas de laboratorio del sistema financiero, que reparen los destrozos causados por las políticas neoliberales de la austeridad, al margen de la sala de máquinas de la acumulación de capital. El analista económico Claudio Katz abunda en el carácter del dinero como capital, como característica diferencial del signo monetario en el sistema de la mercancía: “El dinero es, por lo tanto, el único medio de que dispone la sociedad capitalista para validar el trabajo social y viabilizar la reproducción del capital”. Como se afirma, de forma rotunda, en las brillantes palabras de Aglietta, se trata de la herramienta par excellence, a través de la que se ejerce el poder social: “Si los salarios crean división social, determinando el poder de una clase social sobre otra, ese poder es el poder del dinero. Para ser más precisos, es el poder de aquellos que detentan la prerrogativa de crear dinero con el fin de transformarlo en un medio de financiación de la producción; es el poder sobre aquellos cuyo único acceso al dinero consiste en la venta de su capacidad de trabajo”. Clarividentes palabras que descorren todo el velo de oscuridad y tergiversaciones que sobre el ‘poderoso caballero’ han echado los paladines de la ortodoxia neoclásica.

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Alfredo APILÁNEZ , trampantojos y embelecos BLOG, 9 diciembre, 2018


 




El estudio sobre la creación del dinero ha entrado en ebullición en todo el planeta y es digno de lectura

La crisis del capitalismo en el 2007 y su salida entorno a la flexibilización cuantitativa de los bancos centrales creando dinero sobre la base de la compra masiva de deuda estatal, deuda titulizada bancaria y de las grandes empresas ha creado un enorme interés sobre la verdadera naturaleza del dinero y como se crea.. Si en la teoría clásica se hablaba que la inyección de dinero en la economía creaba inflación, la intervención de los bancos centrales, bajo los estándares monetaristas, ha contradecido lo que la mayoría de economistas, profesores de universidad y medios de comunicación sostienen y sostenían hasta hoy: a + dinero + inflación.

Junto a ello, la aparición de las criptodivisas, o sea, dinero que sólo acumula valor ha añadido debates sobre si el dinero debe estar respaldado por un valor como el oro, si el dinero puede expandirse indefinidamente (dinero – helicóptero), si el dinero puede ser exclusivamente fiduciario (fe en su valor) o si el dinero sólo está respaldado por el trabajo humano. Incluso se habla si el Estado debe recuperar la emisión de moneda, respaldándola o no con impuestos, pues actualmente la creación de dinero, en forma de deuda, está en manos de prestamistas privados, llamados banqueros. Muchas iniciativas como la de “Dinero Positivo(*1) muestran bondades sobre maneras distintas en como la creación de dinero pueden mejorar la sociedad.

La crisis en nuestro país se ha saldado con el salvamento de los bancos y los acreedores dice Dinero Positivo: “El sistema de creación del dinero está en la raíz de los problemas de elevada deuda, desigualdad y precios inasequibles de las viviendas. También se explica que podemos hacer para solucionarlo“. Junto a Dinero Positivo hay toda una corriente creciente de teóricos, de izquierda y derecha, que aseguran que sólo manipulando el dinero sería posible solucionar todos los problemas, que su misma manipulación ha creado, como que la deuda mundial ha crecido en sus dos últimos siglos hasta su máximo histórico: 300% del PIB mundial– unos 211 billones de euros. Eso significa que alguien está creando mucho, muchísimo, dinero y todos los dedos apuntan a la banca privada que ha desbocado en los últimos decenios como caballo sin bridas que la domestique la inyección masiva de dinero-deuda creado del aire.

Si el dinero se puede crear de la nada, la pregunta que haría un hipotecado avispado sería la razón por la cual aún así le debe pagar al banquero un interés, por un dinero que no le cuesta nada fabricar, que es una concreción de puro aire, una anotación contable computerizada. El mercado hipotecario y el de la vivienda ha alcanzado en las últimas décadas un papel clave del circuito secundario mundial de acumulación de capital. Los excedentes de capital creados por el trabajo humano y la inversión se dirigen a la vivienda como activo de inversión creando burbujas insostenibles que dejan a sectores enteros de la sociedad sin capacidad acceder a la vivienda en las grandes ciudades.

Las imágenes de estos días de las protestas en Francia de miles de trabajadores que se deben desplazar en coche desde la periferia hasta la ciudad gastando tiempo y dinero porqué ya no pueden pagar una vivienda cerca del trabajo muestran un botón de las enormes contradicciones de todo. Esta contradicción fundamental del urbanismo confluye con la urgencia de una anunciada catástrofe climática a mediados de siglo. Si el dinero se puede crear indefinidamente – como si un helicóptero lo dejara caer- también podríamos consumir indefinidamente – renta garantizada- lo que para profanos en la materia nos crea una terrible contradicción pues entendemos que vivimos en un planeta finito.

Hablamos, entonces, de fin del trabajo? Si la fuente de creación de riqueza es el trabajo humano, puede la creación de dinero llegar a suplantarlo? Hemos escudriñado en los expertos y hemos encontrado a otros que continúan sosteniendo que la fuente de toda riqueza es el  trabajo humano que transforma los materiales de la madre naturaleza en cosas útiles. Cómo dice uno de los artículos que hemos publicado del economista, Alfredo Apilánez, el desconocimiento entre nuestros conciudadanos sobre el dinero causa perplejidad: “… No deja por tanto de resultar pasmosa, como señala la economista postkeynesiana Ann Pettifor, autora del best seller -La producción del dinero-, la ignorancia entre los usuarios del ‘poderoso caballero’ acerca del papel neurálgico que juega en los engranajes de la maquinaria económica que determinan sus propias condiciones de vida: “Una de las constataciones más impactantes de la última fase de la evolución del capitalismo es la total incomprensión de la naturaleza del dinero en nuestras sociedades”…..” (*2)

El interés, por todo esto, por la variedad actual de teorías convergentes y divergentes sobre la naturaleza del dinero nos surgió para entender mejor la burbuja inmobiliaria. Este blog surgido a finales del 2005 contra “la especulación en la vida y en la vivienda” ha ido evolucionando con la idea de mostrar a sus seguidores los vericuetos y hilos que lo mueven “TODO” en la vida de este invento humano, esa convención social, que es el dinero. Desde que iniciamos Proceso a la Banca española (*3) hemos puesto uno de los focos de nuestra web precisamente en “la creación de dinero” con una sección exclusiva que estamos desarrollando desde hace más de un año: DINERO – DEUDA – FINANZAS. les invitamos a visitarla >>>

La titulización hipotecaria, esa madre de todas las burbujas inmobiliarias, nos ha permitido ver las implicaciones consustanciales que tiene con el derecho de los banqueros – repetimos prestamistas privados – para crear dinero de nuestra deuda y esclavizarnos con nuestra culpa de fracasados. En nuestros blogs descubrimos el hilo que unía la desaparición – amortización anticipada- de decenas de fondos de titulización de bancos españoles con los títulos de deuda de nuestras hipotecas que se guardan en las bóvedas del Banco Central Europeo. Entendimos entonces porque el supuesto mecanismo de salvataje de la crisis aplicado-la flexibilización cuantitativa – ha llevado a que los activos del BCE, guardados en su bóveda, sumen la friolera de 4,5 billones de euros. Son 4,5 veces el PIB de España.

¿qué son esos 4,5 billones de € en activos del BCE? Pues es principalmente deuda pública, deuda bancaria principalmente emisiones de deuda hipotecaria – la llamada renta fija- y deuda de grandes empresas que tienen un privilegio especial sobre las otras. Son secretos. Hasta ahora la Comisión europea se ha negado, viva la democracia, a justificar las compras masivas del Banco Central europeo y este si se le pregunta le pasa la pelota a la Comisión europea.

Los títulos de duda pública del Reino de España en el BCE, son pagaderos por delante de todo según el artículo 135 modificado de la Constitución (parece que se puede modificar para según que!) . O sea, el Estado español paga a la banca privada esos préstamos con interés y lo hace con el esfuerzo de trabajo de todos los conciudadanos pagando impuestos. Pero no todos pagan por igual. Como hemos explicado en este blog los que más tienen o no pagan o pagan cada vez menos. El sistema impositivo español esta escorado hasta el punto que el 77% de los impuestos que recauda el Estado los pagamos los trabajadores. O sea, los trabajadores pagamos con nuestros impuestos los intereses que cobran los prestamistas privados del Reino que luego van a parar a las arcas del BCE. ¿Entonces el BCE gana dinero con eso? Sí, los intereses que hubieran ganado los bancos que le han vendido los títulos de deuda pública. Entonces ¿qué ganan los bancos como el Santander? Pues por la venta de la deuda pública española al BCE reciben ese dinero creado de la nada que les ha permitido llenar los boquetes en sus balances de sus apuestas fallidas en el Casino financiero global. Y las ganancias del BCE, ¿qué hace con ellas?. Pues las distribuye entre los bancos centrales de cada país dependiendo de la cuota que tienen. Cómo quién tiene más cuota es Alemania, los países pobres del sur financian a la rica Alemania que también tiene su banca por los suelos. El pez grande se come al chico.

¿Y los titulos de deuda hipotecaria del BCE? pues como hemos explicado exhaustivamente en este blog, cuando un banco nos presta el dinero de la hipoteca lo crea de la nada, encima nos cobra casi el doble de lo prestado en forma de intereses y lo aceptamos como idiotas, y luego junta muchas hipotecas y las tituliza  para revenderlas. Cómo los trabajadores y las pequeñas empresas sustentamos el sistema impositivo español y encima los empresarios nos han bajado el sueldo llega un momento que no les podemos pagar la hipoteca. Entonces desde el 2009 los bancos se encontraron con montañas de deuda titulizada que no podían hacer frente a los pagos del cupón. La solución fue recibir dinero del BCE al 0% para amortizar miles de millones de hipotecas subprime españolas que las retitulizaban y las revendian al BCE sabiendo que eran muchas impagables – subprime-. Nuestras hipotecas están en la Bóveda del BCE en forma de bonos de titulización que los bancos españoles le pagan los intereses. Si los bancos no pueden cobrarlos porque estamos arruinados revenden nuestras deudas a fondos buitre ubicados en paraisos fiscales – como Luxemburgo- para no pagar impuestos y usan empresas de recobro agresivas como Anticipa que persiguen nuestros salarios para embargarlos. Al final somos los que trabajamos los que por segunda vez, con nuestras deudas contraídas por idiotas, los que pagamos la fiesta.

¿Habeis acabado de aguarnos el día con tanto desastre ? NO, NO, NO. Hay una tercera explotación para los que trabajamos en esta infernal máquina de succión de riqueza que es el dinero moderno. Cómo hay crisis, a los trabajadores que no pintábamos nada en su génesis, nos hacen pagar los platos rotos pues no bajan los salarios. Pero ojo. El BCE también compra deuda titulizada de empresas españolas. Eso sí, escogidas en un selecto club de privilegiados: bancos, grandes empresas como Telefónica, SOCIMIS como Merlín, Gas Natural etc….. Ese pastel lo descubrimos también en nuestras páginas aquí>>>> donde se puede ver  la lista de empresas europeas privilegiadas por el manà del <<>quantitative easing> del BCE. Eso quiere decir, que los trabajadores pagamos la fiesta con los impuestos que sólo pagamos nosotoros. Pagamos la fiesta porque como idiotas nos endeudamos con el banco para tener una vivienda. y por último, pagamos la fiesta de los prestamistas creadores de dinero de la nada porque nos deben reexplotar en el trabajo para pagar los intereses de la deuda corporativa de empresas selectas que tiene el BCE. Tampoco entendemos porqué las pequeñas empresas noprotestan de ese privilegio que es el permiso del BCE a los grandes monopolios privados y grandes empresas nacionales de hacer competencia desleal con financiación gratis.

Al final todo sale de los de abajo! Señores lectores de nuestro blog lean y disfruten viendo lo tontos que somos!

Todas estas someras explicaciones nos han llevado a la conclusión que es necesario elevar la conciencia de nuestra gente sobre la distorsión social que crea el hecho que la creación monetaria este en manos privadas de prestamistas – los bancos -, pero también que en última extremo es el trabajo humano el que crea el valor. Expondremos en los próximos días documentos interesantes sobre la Teoría Monetaria Moderna (*4) que afirma que el dinero se puede crear indefinidamente y la teoría marxista que cree que el dilema trabajo-capital es la contradicción a resolver.

salva torres


  1. dinero positivo, https://dineropositivo.es/
  2. Alfredo APilánez, Los mitos de la ortodoxia: el dinero-lubricante.
  3. Proceso a la Banca española, http://procesoalabanca.es/
  4. Wikipedia, Teoría Monetaria Moderna.

SEGURO QUE LE INTERESA…




Sobre el dinero (I)

Primera parte

Los mitos de la ortodoxia: el dinero-lubricante

Hay que preguntarse si la economía pura es una ciencia o si es “alguna otra cosa”, aunque trabaje con un método que, en cuanto método, tiene su rigor científico. La teología muestra que existen actividades de este género. También la teología parte de una serie de hipótesis y luego construye sobre ellas todo un macizo edificio doctrinal sólidamente coherente y rigurosamente deducido. Pero, ¿es con eso la teología una ciencia?

Antonio Gramsci

No debiera resultar difícil concitar acuerdo unánime acerca de la consideración del dinero como el elemento más importante de la vida social. En su extraordinario fresco del mundo económico precapitalista, el reputado maestro de la escuela de los Annales, Fernand Braudel, recoge la lapidaria sentencia de Scipion de Gramont: “El dinero, decían los siete sabios de Grecia, es la sangre y el alma de los hombres y aquél que no lo tiene es un muerto que camina entre los vivos”. Similar dramatismo desprende la famosa cita marxiana: “El dinero, en cuanto tiene la propiedad de comprarlo todo, de apropiarse de todos los objetos, es, pues, el objeto por excelencia. Es la alcahueta entre la necesidad y el objeto, entre la vida humana y su medio de subsistencia”.

En el tiempo transcurrido desde tan descarnadas afirmaciones, el ‘vil metal’ ha penetrado, en una escala sin precedentes, en todos los aspectos de la reproducción social. No deja por tanto de resultar pasmosa, como señala la economista postkeynesiana Ann Pettifor, autora del best seller ‘La producción del dinero’, la ignorancia entre los usuarios del ‘poderoso caballero’ acerca del papel neurálgico que juega en los engranajes de la maquinaria económica que determinan sus propias condiciones de vida: “Una de las constataciones más impactantes de la última fase de la evolución del capitalismo es la total incomprensión de la naturaleza del dinero en nuestras sociedades”.

Diríase pues que no hemos avanzado mucho en el conocimiento común sobre la materia pecuniaria desde la irónica reflexión de un arbitrista francés del siglo XVII, recogida por el historiador marxista, experto en historia monetaria, Pierre Vilar: “Como la justicia, la moneda es una necesidad de todos; tiene que inspirar confianza a todos; posee el mismo valor en el bolsillo del pobre que en el del rico; la única diferencia está en la cantidad (sic)”. Hasta ahí todos estaríamos sin duda de acuerdo. ¿Pero qué ocurre cuando escarbamos un poco más allá del conocimiento trivial sobre ‘el objeto por excelencia’?…

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Blackstone: el mito de las socimis y la concentración de la propiedad inmobiliaria en España

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las 5 de la PAH ignoran las sentencias del TJUE y acercan el alquiler a las políticas de la CDU de Merkel

La cortina de humo de la DACIÓN libera al Parlamento español de aprobar una ley hipotecaria acorde a resoluciones del TJUE y el TS.

Los prestamistas españoles de hipotecas, o sea, los bancos andan revueltos desde hace tiempo con los sucesivos reveses que en el ámbito judicial están recibiendo desde las altas instancias del Tribunal Supremo del Estado y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Una buena parte de esos reveses se centran en la vulneración sistemática de los derechos de los consumidores en los contratos hipotecarios. Desde la sentencia Aziz del 2013 podemos decir sin rubor que una escritura hipotecaria es toda ella una cláusula abusiva. Aún así, miles de hipotecas han sido ejecutadas sin miramientos por juzgados en clara negligencia por no decir palabras más gruesas. Con la jurisprudencia actual todas las ejecuciones hipotecarias en número de más de 758.061 desde el 2007 se podrían recurrir en los tribunales. Hasta el punto que los bancos están abandonando la vía ejecutiva para presentar las demandas por el procedimiento ordinario declarativo. Los juzgados especiales de cláusulas abusivas creados por el PP están colapsados por años. Finalmente el descubrimiento que los bancos habían vendido las hipotecas a fondos de titulización que les convertía en meros administradores permitía anular la ejecución hipotecaria por ausencia de legitimación activa.

El estado español fue obligado hace 2 años, por todo ello, a modificar la ley hipotecaria. Aún así, el Proyecto de Ley de Crédito Inmobiliario está empantanado en el Congrés lo que supone ya una multa superior a 90 millones de euros al Estado por no adaptarse a la normativa europea. Entre medio de este desastre, miles de familias sufren el acoso sistemático de bancos, gestoras de impagados, buitres… y un largo etcétera.

Ante esta situación las 5 DE LA PAH no sólo lanza una cortina de humo sobre toda esta dinámica infernal sino que desvía la atención sobre lo principal: poner orden en la legislación hipotecaria y solucionar 10 años de desmanes de bancos y jueces en ejecuciones y subastas que han provocado miles de hogares arruinados, suicidios y decenas de miles de viviendas malvendidas a fondos de inversión extranjeros. La dación como estrella central de “las 5” introduce un nuevo parámetro que distorsiona y complica la ya enrevesada negociación de los partidos y el cómo se transponen las directivas comunitarias en la legislación hipotecaria. Hablamos, por ejemplo, como encajar la casi segura desaparición de la cláusula de vencimiento anticipado, piedra angular del andamiaje financiero de estos prestamistas insaciables de la Banca española, en la nueva ley. Hay miles de familias y procedimientos judiciales esperando la transposición de las directivas comunitarias al ordenamiento hipotecario español…. estas familias necesitan justicia en las clásulas abusivas y no nuevas distorsiones y aplazamientos.

Ya no vamos a entrar en la discusión sobre la idoneidad de la dación en pago, hoy decenas de PAH de todo el Estado rehusan regalar la vivienda al banco y se lanzan a defender sus viviendas en los juzgados a uñas y dientes con las cláusulas abusivas y las titulizaciones.

Regalar la vivienda y miles de euros en amortizaciones y intereses, la dación, a cambio de anular la deuda pendiente ES UNA DERROTA y UN REGALO AL BANCO. Un regalo que no se merece pues el dinero que presta está creado de la nada en forma de deuda y entronca directamente con el desprecio de la dirección de la PAH a explicar a los hipotecados como los prestamistas privados, Santander, BBVA, etc crean dinero de la nada y encima venden luego sus hipotecas – titulizan – para sacarles mas jugo y para recomenzar un nuevo ciclo de endeudamiento financiero.

5 años y regulación de precios en alquiler.

PARA ESTE VIAJE NO HACÍA FALTA TANTA ALFORJA!

El paquete de alquiler que propone las 5 de la PAH en cuanto a la duración de los contratos de 3 a 5 años es volver a la reforma de Miguel Boyer del año 1985 cuando suprimió el PSOE los contratos indefinidos franquistas en la tristemente famosa Ley de Arrendamientos Urbanos -LAU. Para ese viaje no hacía falta tanta alforja. El desastre de incremento desorbitado de precios y desahucios en las grandes ciudades que ha supuesto la reforma de la LAU del 2013 obligan a esa modificación a poco que una movilización sería se imponga. Incluso desde el punto de vista táctico ir a la negociación pidiendo lo mínimo es una mala estrategia. Los miles de familias que sufren la precariedad de los contratos no se veran muy aliviadas con tan pobres resultados si se consiguen.

Un tema aparte es el de la regulación de precios, dicho de otra manera, topes a los precios de las rentas que cobran los propietarios. Particularmente esta medida es otra cortina de humo que desvía la atención sobre lo importante: LA PROFUNDA INJUSTICIA EN EL TRATO FISCAL DE LOS ARRENDADORES Y LOS INQUILINOS. El Estado español con el acuerdo de todos los partidos del régimen del 78 renunció hace 25 años a la promoción del alquiler pública dejándolo a la iniciativa privada a cambio de miles de millones durante ese tiempo. El fracaso de ese empeño en 25 años ha sido desastoso pues poniendo miles de millones se ha conseguido el efecto contrario. O era ese su objetivo, untar com miles de millones a los propietarios?

Sin modificar una sola ley, sólo la normativa fiscal, el Estado podría recuperar cada año más de 10.000 millones de euros en deducciones y desgravaciones fiscales a los propietarios. Con ese dinero empleado en deducciones fiscales directas a todos los inquilinos permitiríamos la rebaja de los alquileres y eliminar de un plumazo la enorme bolsa de fraude fiscal de los caseros. El sistema fiscal que proponemos es justo, simple y se ahorra toda la picaresca asociada al control de precios . Imponer tramos fiscales a las declaraciones de la propiedad, cuanto mas se cobra mas suben los tramos y la recaudación contra el caseros y ese dinero va a desgravaciones de su inquilino.

La PAH y las medidas de alquiler de la CDU de Merkel

Los medios de comunicación han machacado desde el inicio de la burbuja del alquiler con el tema si funciona o no los controles de precios de las rentas. Los ejemplos de los que quieren imponer esos controles como los que dicen que no funcionan corren una cortina de humo sobre las verdaderas causas de la capacidad de monopolio de control de precios que tienen los propietarios: los beneficios fiscales sin parangón. En España, Francia y Alemania el rentismo inmobiliario tiene enormes ventajas fiscales respecto de las ganancias del trabajo que están mucho más penalizadas fiscalmente: SIN JUSTICIA FISCAL NO HAY ALQUILER ASEQUIBLE. Una desigualdad profundamente injusta que hemos tratado ampliamente en estas páginas. En Berlín y en París donde se han ensayado estas fórmulas los problemas que se han encontrado han sido estos:

  • En 2015 ante la subida desmesurada de alquileres el Gobierno alemán se dotó de la “Ley para contener el aumento del precio de los alquileres en mercados de vivienda difíciles”. En la misma se proponía que ante nuevos contratos las rentas no subieran más allá de un 10% de la media del precio de la zona en la que se encuentre el apartamento. No ha funcionado porqué este año el Gobierno federal habla de endurecer nuevamente la ley.
  • el complejo sistema de cálculo de las rentas mínimas y máximas en una zona se hace sobre los precios medios. Si esos están hinchados, que lo están y mucho, ya me dirá usted que cálculos salen. Se deben tener en cuenta muchos parámetros: edad del edificio, conservación, orientación, reformas, etc
  • Dada la complejidad la picaresca de los propietarios se ha disparado. Por ejemplo con costosas reformas. También retirando un porcentaje significativo de viviendas del alquiler a la compra.
  • Cómo los propietarios tienen la última palabra en escoger al inquilino, el resultado ha sido que el colectivo con menores recursos ante un mercado con excedente de demanda no queda protegido por el control de rentas puesto que al final se impone el orden que concede la solvencia generada a través de la capacidad económica del inquilino.
  • Si ante esto las autoridades quieren reaccionar deben subvencionar a los propietarios que alquilan a familias pobres por lo que entramos en el círculo injusto de pagar por un derecho básico a los más pobres lo que genera al mismo tiempo rechazo por “el llamado buenismo“.
  • Los propietarios de Berlín y París hacen críticas más duras cuestionando la metodología de cálculo de las rentas de referencia puesto que tienen un gran peso específico los apartamentos de titularidad municipal con rentas bajas lo que sesga la muestra hacia el extremo inferior del mercado, creando un diferencial de precios que alimenta otro problema clave y es que, para un buen departamento, muchos inquilinos están dispuestos a pagar un alquiler más alto. Según un estudio de la Asociación de Arrendatarios de Berlín, un 31% de los alquileres se pactan a un precio superior al permitido y como el alquiler regulado no se hace cumplir, excepto cuando un inquilino lleva su caso al juzgado, esta práctica ha quedado normalizada.
  • Los propietarios de Barcelona y Madrid no tendrán este problema porque aquí no existe ese parque de vivienda pública y social. Podrán estar tranquilos si se aplican “las 5 de la PAH“.
  • Igualmente, una parte importante de la oferta de viviendas se ha desplazado estos años a la venta por lo que la oferta de viviendas de alquiler se ha reducido en París y Berlín.
  • Macron quiere volver a imponer controles de precios ante las subidas de precios en París intramuros después que la ley estuviera temporalmente suspendida.

Todos estos problemas plantean nuevamente que la izquierda hispana copia los modelos de la derecha o socialdemocracia europea haciendolos pasar por progresivos cuando lo progresivo sería buscar nuevas alternativas adecuadas a cada situación.


Nosotros tenemos nuestras propuestas:

Es posible una renta de alquiler adecuada a la renta familiar en el mercado libre?

Por supuesto que SÍ. Es posible pagar un alquiler en función de la renta a un propietario privado sea cual sea su condición: abuelito, propietario marginal, Socimi, SICAV, sociedad patrimonial, fondo de inversión inmobiliaria etc……

Basta legislarlo. Para aflorar la bolsa de fraude de los arrendadores bastará con:

  • contrato publico único, inspeccionado por las Oficinas de Vivienda, donde este prohibido cargar los impuestos y los gastos de mantenimiento a los inquilinos. Todo para evitar el doble cobro de los mismos a Hacienda y al inquilino. Inspección técnica de las viviendas arrendadas y de la cédula de habitabilidad con revisiones cada 5 años.
  • Ligar los gastos deducibles a la edad de la finca y de la vivienda. La deducciones fiscales de gastos en fincas adultas sólo pueden estar relacionadas si hubo reformas y mejoras de habitabilidad, energéticas, etc.
  • La deducción por amortización catastral del edificio se suprimirá a partir de la edad adulta del edifico que se apruebe.
  • Eliminar las degravaciones fiscales al arrendamiento para que tributen como una ganancia más.
  • Con el ahorro fiscal eliminado a los arrendadores realizar desgravaciones fiscales sobre la totalidad de inquilinos según baremos de rentas pagadas y renta familiar disponible… relacionado con aquel 30%. Con ello, el fraude fiscal de los arrendadores se habrá acabado.
  • Gravar fiscalmente las viviendas “urbanas” vacías y crear un impuesto sobre las ventas de viviendas que no sean para primera residencia para evitar que los propietarios boicoteen todas estas medidas no poniendo en el mercado sus viviendas vacías en alquiler o vendiéndolas.
  • Todas estas medidas evitan el enorme colapso burocrático que supone el engorroso y escurridizo control de precios según indices en un mercado libre, que la Administración no controla y toda la picaresca asociada.

El enorme lobby inmobiliario no tiene argumentos ante la injusticia del tratamiento fiscal de sus rentas parasitarias. Los países europeos más avanzados, tienen grandes parques de vivienda pública que suponen un enorme ahorro para todo el país. La gente paga menos por su vivienda y tiene dinero para gastar en la economía. ¿Por qué eso no es posible en nuestro país?

Se imaginan el parque de vivienda pública que podríamos tener si cada año el Estado español gastará esos 10.000 millones de euros en vivienda?

Por qué el estado español y la izquierda monárquica ha renunciado a las políticas públicas de vivienda de alquiler y todo ese dinero lo regala a la iniciativa privada?

Ha demostrado ese derroche fiscal su papel en la promoción de la vivienda de alquiler en 25 años? NO NO y NO…. ha servido para reducir precios? NO NO y NO

Hace falta tocar alguna ley para asegurar la justicia fiscal? Hace falta modificar la LAU? NO NO y NO sólo la normativa de la Agencia Tributaria

Los Ayuntamientos del cambio, que piden todas las competencias en materia de alquiler, deberían tener muy claro todo lo explicado

A los Ayuntamientos del cambio……

SIN JUSTICIA FISCAL CONTRA LAS RENTAS INMOBILIARIAS PARASITARIAS NO HAY ALQUILER JUSTO NI ASEQUIBLE!

Salva TORRES, activista de asc. 500×20