EL MOVIMIENTO NI DACIÓN NI PAGO

Para explicar el incipiente movimiento ni dación ni pago previamente se ha de aclarar que es un movimiento político. Y lo mejor para ello es compararlo con el actor político por antonomasia en nuestros tiempos, el partido político, señalando la gran diferencia entre uno y otro. El partido político es una organización mientras que el movimiento no lo es. Eso no quiere decir que todos los actores políticos que no sean partidos políticos sean movimientos políticos, pues hay otras organizaciones políticas distintas a los partidos políticos, buen ejemplo de ello es la PAH, que es una organización política sin ser partido político. El movimiento político se distingue de la organización política por la independencia de sus miembros; ya que es un grupo de personas y entidades independientes con una acción política enfocada hacia un mismo objetivo.

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Por tanto, las personas y entidades miembros del movimiento ni dación ni pago no se inscriben en ninguna organización, sino que simplemente actúan en pos de las reivindicaciones que el lema ni dación ni pago expresa y que a continuación se desgranan.

El primero de todos, es que todas las personas que debido a la crisis causada por la masiva estafa hipotecaria no han podido pagar sus préstamos hipotecarios no deben perder sus viviendas aunque no los paguen. Este debería haber sido la reivindicación desde el principio de la crisis, porque la lucha por la vivienda es la lucha por conservar la vivienda y no la lucha por entregar la vivienda a los banqueros. Llamar reivindicación a la dación en pago es una contradicción en los términos porque la dación en pago es la contrarreivindicación. Para estas personas el movimiento ni dación ni pago exige que conserven su vivienda aunque no puedan pagar el préstamo hipotecario. Por estas personas el movimiento clama: ¡NI DACIÓN NI PAGO!

El segundo de ellos está muy ligado al anterior. Es el objetivo que todos los prestatarios de todos tipo de préstamos dejen de pagarlos en solidaridad con los anteriores. Porque el dejar de pagar los préstamos es un arma poderosa frente a los banqueros. A partir de un determinado número de préstamos impagados que presumimos que no debería ser muy elevado, quizás baste con el 10%, 15%, 20% o el 25%, la Banca no podría resistir y tendría que claudicar aceptando que los deudores que no pueden pagar sus préstamos conserven sus viviendas.

El tercero y los siguientes son idénticos al anterior salvo por la razón. Se trata también que todos los prestatarios de cualquier tipo de préstamos no los paguen, pero en este caso es por la estafa que suponen los préstamos. Pensamos que los bancos prestan dinero pero la increíble y cruda realidad es que lo que nos prestan es dinero falso. Explicar esto merece un artículo o charla específicos, así que aquí y ahora nos contentaremos con un breve apunte mediante un enlace a la entrada creación del dinero de la wikipedia.

La razón del cuarto que también es dejar de pagar todos los préstamos, es exigir la recuperación de todos los derechos perdidos durante el actual régimen en materia laboral, de educación, sanidad, pensiones y redistribución y distribución de la riqueza. Es decir, el movimiento ni dación ni pago trasciende la lucha por el derecho a la vivienda para extenderse a la lucha por todos los derechos que nos han sido recortados.

Algunos nos acusan de pretender una revolución. Ojalá se tratase de una revolución, en realidad no es más que una rebelión.

José Ángel Gallegos Gómez

 

PD: La imagen elegida para esta entrada es la de la Hidra de la Revolución y también merece una pequeña explicación. La Hidra es un ser de la mitología griega de múltiples cabezas que se reproducían también por múltiplos al ser cercenada. Por esta cualidad la formidable Hidra era invencible. La cultura de una sociedad es la cultura de la clase dominante y obedece a sus intereses, también en la antigua Grecia. La monstruosa y temible Hidra era la representación simbólica del inherente temor de todos los poderosos: la rebelión de la masa sometida. Por ello, la masa a la que desprecia y teme a la vez es dibujada como la monstruosa y fiera Hidra, y porque los sometidos somos una masa ingente que asusta comparándola con el reducido número de la élite, la Hidra tenía múltiples cabezas que reproducía por múltiplos cuando una de ellas era cortada. Por ello, para tranquilizar las conciencias de los aterrados aristócratas de la época, en esta historia mitológica aparece el héroe Hércules, cuyo equivalente actual podría ser el fantástico defensor del sistema actual que es Superman, que logra acabar con la Hidra cortándole todas las cabezas a la vez.  Es nuestro trabajo, probar que no pueden cortarnos la cabeza a todos a la vez.