Desiertos de comida saludable – food deserts – ¿realidad cercana?

Cuando en su barrio debe recorrer más de un kilómetro para encontrar alimentos frescos, no procesados… usted se encuentra en un desierto de comida saludable.

¿En las ciudades de nuestro país tenemos el mismo problema?

¿Existen los desiertos de alimentos en nuestras ciudades?

Un proceso alarmante que se extiende por los barrios pobres en EE.UU

El USDA (United States Department of Agriculture) ha aceptado esa realidad. En su página web define como <<food desert>> aquella comunidad en barrios urbanos y pueblos rurales que no tienen acceso a alimentos frescos, saludables y a precios asequibles. En su lugar sólo tienen acceso a restaurantes de comida rápida y tiendas de conveniencia. La falta de acceso contribuye a una dieta pobre y puede llevar a niveles más altos de obesidad y otras enfermedades relacionadas con la dieta, como la diabetes y enfermedades del corazón. El USDA define dos requisitos:

  • Cuando en su barrio debe recorrer más de un kilómetro para encontrar alimentos frescos, no procesados, en cantidad suficiente y a precio razonable… usted se encuentra en un desierto de comida saludable.
  • Cuando en su comunidad más de un 20% de los hogares son pobres… usted se encuentra en un desierto de comida saludable.

La situación es tan alarmante que el mismo gobierno provee en su web de recursos de rastreo para saber si su código postal o condado se encuentra en una zona denominada “food desert”. Hasta ahora las alternativas que ofrecen algunos ayuntamientos ha sido incentivar la presencia de supermercados “low-cost” pero no son rentables en comunidades con bajos ingresos y se quejan de la inseguridad. Hay muchas organizaciones que a nivel local o estatal están organizando a la gente para cambiar de manos el control de los alimentos y conseguir una democracia alimentaria como Food Empowerment Project (Food is Power) o Movement Generation (Justice and Ecology project).

Afirman que se ha dejado demasiado en manos de las grandes multinacionales los resortes de la alimentación de la nuestra especie y luchan por la soberanía y la democracia alimentaria. La privatización y standarización de todos los resortes de la cadena alimenticia dependen demasiado de los intereses privados cuando, esa función vital para sobrevivir, debería ser “un bien común” de todos los seres humanos. Asimismo luchan por los derechos de los productores y de los trabajadores en las ciudades.

¿Existen los desiertos de alimentos en nuestro país?

La mayoría de lectores seguramente afirmará que no, que en España no existen. Pero la respuesta a las siguientes preguntas seguramente nos hará dudar:

  1. Más de dos millones de familias no tienen entradas regulares de dinero. ¿Pueden comer comida saludable (fruta, verdura, pescado, etc) o es más barata la comida procesada que se encuentra en los super baratos?
  2. ¿Los super baratos ofrecen siempre comida de calidad?
  3. Los bancos de alimentos dan muy poca comida fresca porque el sistema de distribución no lo permite. Muchas familias dependen de la comida envasada que reciben de los bancos de alimentos.
  4. ¿Cree usted que sin dinero o con los 426 de la ayuda familiar se puede comprar mucha comida saludable o es más barato llenarse la barriga con snacks, pizza industrial o bollería barata?

El acceso fácil u obligado a la comida procesada, precocinada o envasada (alimentos industriales) también ha hecho olvidar a la gente los hábitos culinarios. Pero también las agotadoras jornadas de trabajo dejan sin tiempo a la gente que llega a casa y no tienen energía para cocinar o estar con la familia. Al tiempo los medios de comunicación y la propaganda machacona han acabado irresponsabilizando a la gente sobre lo que comemos, la dieta y las artes culinarias.

Huertos urbanos y desiertos de alimentos

La gente necesita recuperar la tierra y la fuerza de trabajo para reconstruir la economía- que hoy no funciona- y cubrir las necesidades de las personas no de las corporaciones“, explica Michelle Mascarenhas-swan de Movement Generation. “… cuando la población recupera terrenos públicos o privados que no han sido utilizados cultiva sus alimentos y comienza una nueva historia porque las autoridades dicen que esa tierra no se puede utilizar porque es propiedad privada. Pero no es una lucha contra la policía, es una lucha contra el funcionamiento de la economía..” Finalmente Michelle dice “¿por qué he de trabajar para tener un salario y alimentar a mis hijos si, después, pago un canguro y una persona para que limpie porqué yo no estoy nunca en casa?“. (1)

Seguramente muchas de las frases de esta activista de EE.UU nos han hecho recordar que aquí también podemos trabajar y de hecho hay un movimiento creciente para recuperar espacios en las ciudades para convertir a los ciudadanos en hortelanos y un poco más independientes.

(1) esta documentación ha sido extraida de “Barris treballadors: zona sense aliments” Directa 319, pagina 16.

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